por KOMERA | Oct 15, 2021 | Anuncios, Carlos B, Cooperación al desarrollo, Testimonios, Voluntariado
Estos días, hemos recibido desde Burundi con mucha alegría el primer informe trimestral de actividad de nuestro centro materno infantil, el Centro de Salud San Lucas de Ndava. Y lo primero que hicimos fue quedarnos boquiabiertos con las cifras: hemos atendido ya más de 45 partos y 4.500 consultas e ingresos ambulatorios, principalmente casos de malaria de niños menores de 5 años y situaciones de malnutrición. Impresionante, ¿verdad?
Sin embargo, rápidamente nos hemos dado cuenta que no podemos caer en la trampa de las cifras. Las cifras están muy bien y son sin duda un termómetro muy bueno de nuestra actividad diaria en Burundi pero no son lo más importante. Porque en ASU siempre hemos preferido hacer “menos” pero poniendo todo nuestro corazón en ello, small things with great love como decía la Madre Teresa de Calcuta, que “mucho” pero sin sentirlo de verdad. Porque el amor es irracional y no entiende de números ni cuentas.
Siempre hemos dicho que somos una ONG de personas y no de cifras, y por eso, preferimos hablaros de personas. Personas como Lucie Joyeuse, el primer bebé que vino al mundo en nuestro centro. ¿Sabías que Joyeuse significa “feliz” en francés? Sin duda un nombre inmejorable para el día más feliz de nuestras vidas.

También nos hemos dado cuenta de que detrás de todas esos maravillosos números está el trabajo de muchas personas. Personas como el Padre Apo y Amidou, que se han desvivido desde Ngozi para convertir este sueño en una realidad. Personas como Jacqueline Kubwimana, la directora del centro, que lleva más de 20 años peleando por una maternidad digna en Burundi y ha querido sumarse a nosotros en esta loca aventura de abrir un centro de salud en el rincón más perdido de Burundi. Personas como Innocent Ntakirutimana, nuestro encargado de recepción, que pese a estar desbordado de trabajo siempre recibe con una sonrisa y ayuda amablemente a las más de 50 personas que nos visitan cada día. Y así, podríamos seguir uno a uno con los 15 empleados de nuestro centro, porque ellos son, con su esfuerzo, los que hacen que todo esto sea posible, cada día. Personas; con nombre y apellidos. Personas; con tristezas y alegrías. Personas; con sentimientos y con sueños. Personas; con ganas de ayudar y con necesidad de ayuda. Personas; como ellos, como tú y como yo. Personas…

Porque si algo hemos aprendido todos estos años es que, como decía Eduardo Galeano, mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo. Por eso, os damos las gracias en nombre de todas y cada una de las 4.545 personas que han sido atendidas en nuestro centro en estos tres primeros meses de actividad. Porque somos una ONG de personas, y porque queremos seguir siéndolo junto a ti. ¿Nos ayudas a conseguirlo?
por KOMERA | Jul 22, 2021 | Borja, Redes Sociales, Testimonios
Mañana empiezan los Juegos Olímpicos de Tokio y en ASU optamos a medalla. Say what? Gracias a Francine Niyonsaba. ¿Te suena? No, ¿verdad? Pues debería porque es un prodigio del atletismo. Te contamos en primicia la historia más increíble de los juegos que están a punto de arrancar.
Niyonsaba nace en una humilde familia de Burundi en 1993, en pleno genocidio. Desde muy pequeña, Francine empieza a ayudar a su familia haciendo recados: yendo a por agua y leña, comprando fruta en el mercado… Para ello, corre muchos kilómetros cada día entre montañas y colinas, como la mayoría de los niños en Burundi. Pero con una sutil diferencia: Francine corre más rápido que el resto de niños, mucho más rápido. Muy pronto, es detectada por la Federación de Atletismo de Burundi y comienza a entrenarse con mucho sacrificio y esfuerzo para suplir la falta de medios del país, especializándose en la prueba de 800m. Su progresión es rápida, como todo en su vida.
En 2012, con tan solo 18 años se proclama Campeona Absoluta de África. En 2016, se proclama Campeona del Mundo en Portland, y en los Juegos Olímpicos de Río, para sorpresa del mundo entero, gana la medalla de plata. Burundi logra así la segunda medalla olímpica de su historia, hazaña de gran mérito si se tiene en cuenta que se trata del país más pobre del mundo y que los países vecinos Ruanda y Congo, con muchos más medios, no cuentan con ninguna medalla en su palmarés. Una historia increíble… Que en realidad por entonces no había hecho más que comenzar.
En el año 2019, en una decisión muy polémica, la Federación Internacional de Atletismo prohibe a Francine competir en medio fondo debido al hiperandrogenismo que sufre de forma natural. Cualquier otra persona con su palmarés habría tirado la toalla, pero Francine decide esforzarse y luchar, como lleva haciendo toda su vida, y aunque su especialidad siempre habían sido sido los 800m, decide reinventarse y empezar a competir en pruebas de larga distancia. Algo nunca visto antes. Pero Francine lo hace, y lo hace muy rápido, como todo en su vida. En 2021, logra clasificarse para los Juegos Olímpicos de Tokio en la prueba de 5.000m. Y por si fuera poco, también en los 10.000m. Para cualquiera que entienda de atletismo, una absoluta locura.
El próximo 30 de julio, podréis ver a Francine por la tele corriendo entre otros cientos de atletas. Ahora ya conocéis su historia: detrás de sus zancadas en la pista del Estadio Olímpico de Tokio, está la increíble aventura de la niña que correteaba por las colinas de Burundi para ayudar a su familia y que decidió no rendirse nunca.
En la foto superior, podéis ver a Francine con nuestro querido Padre Apo en un homenaje que le hicimos en la Universidad de Ngozi tras el éxito de los JJOO de Río.
Komera Firecine!
por KOMERA | Jul 13, 2021 | Anuncios, Carlos B, Cooperación al desarrollo, Testimonios, Voluntariado
Hoy nos hemos despertado con una noticia que no nos puede hacer más ilusión. Nuestro voluntario Stany Muhizi, que lleva colaborando con nosotros catorce años en Burundi y con el que tanto hemos compartido desde nuestros inicios en el país africano allá por 2007, ha sido nombrado Primer Consejero de la Embajada de Burundi en La Haya y se marcha a vivir los próximos cinco años a Países Bajos junto con su querida esposa Josélyne.
Stany lleva con nosotros desde el primer día, literalmente desde nuestro primer día en el corazón de África. Primero como estudiante de Derecho de la Facultad de la Universidad de Ngozi con la que siempre hemos colaborado, después como profesor de secundaria, los últimos años como miembro del gabinete de la Ministra de Educación en el país… Su meteórica carrera profesional nunca ha sido un impedimento para ayudarnos siempre que se lo hemos pedido, y buena muestra de ello es que ha participado en todos y cada uno de los viajes que durante estos casi 15 años hemos organizado a Burundi.
Durante todos estos años con nosotros, ha ido perfeccionando distintos oficios que a la postre han sido claves para su nombramiento: traductor inglés-francés-español-kirundi, agente de cambio y bolsa, DJ, lateral derecho-banquillo izquierda, gestor de aduanas… Sin duda, toda una aventura para un joven universitario nacido en la pequeña y humilde aldea de Busoni, en una perdida colina al norte del país en nuestro querido Kirundo, a escasos cinco kilómetros de la frontera con Ruanda. Y de nuevo, una muestra más de que ASU cambia vidas, tanto en España como en Burundi.
Se hará raro no encontrarnos a Stany colándose con su acreditación de dudosa validez en el aeropuerto de Bujumbura para recibirnos como todos los años, pero siempre es un orgullo ver que nuestros voluntarios, a los que además de amigos consideramos familia, cumplen sus sueños. Desde el primer día sabíamos que lo conseguiría… ¡Impossible is nothing!
Komera Stany!


por KOMERA | Jul 7, 2021 | Anuncios, Cooperación al desarrollo, Jaime, Testimonios, Voluntariado
Hoy podemos decirte con mucho orgullo que hace unos días vivimos uno de los momentos más felices en la corta historia de ASU y que no podemos estar más contentos de compartir con todos vosotros. Todos los que nos leéis habitualmente formáis parte importante de ASU y queremos informaros de primera mano de que por fin, después de mucho trabajo y esfuerzo, hemos podido inaugurar y poner en marcha el Centro Materno Infantil San Lucas en Ndava. ¡El CMI ya es una realidad en Burundi!

El centro comenzó a funcionar y a recibir a sus primeros beneficiarios el pasado día 10 de junio y en apenas 8 horas desde su apertura se atendió a casi 150 pacientes, una locura que explica la necesidad y la importancia de dicho servicio médico en la zona. Pasados unos días, y todavía con la emoción de algo nuevo que comienza, el domingo 20 de junio una madre dió a luz al primer bebé que ha nacido en el paritorio del centro, y a la que nos hace muy feliz poder presentaros. ¡Bienvenida al mundo Lucía!

Igirubuntu Lucie Joyeuse junto con las enfermaras del CMI y su madre
Desde el día de la apertura el personal del centro trabaja sin descanso, gracias a lo cual en estas 3 semanas ya se han atendido a 764 pacientes, han tenido lugar 5 partos y se han realizado 7 ingresos ambulatorios (4 niños y 3 adultos), y esperamos poder seguir aumentando el ritmo poco a poco durante estos meses.
Por todo ello, ¡gracias, gracias y gracias! No cabe duda de que uniendo vuestra continua ayuda, por pequeña que te parezca, con la del resto de socios y personas que rodean ASU, hemos conseguido finalmente el objetivo que nos marcamos hace 3 años: iniciar la actividad para reducir la mortalidad infantil en Burundi y brindar sanidad de calidad, evitando que miles de mujeres y niños pierdan la vida en el momento del nacimiento.
Seguimos contando con todos para, poco a poco con pequeños detalles, aportaciones y mucha constancia, seguir haciendo juntos del mundo un mejor lugar en el que vivir.
Un abrazo fuerte,
por KOMERA | Ene 1, 2021 | Anuncios, Cooperación al desarrollo, Gaspar, Testimonios, Voluntariado
Días, semanas, meses de mucho trabajo en los que empezábamos a ver que las necesidades diarias de Burundi comenzaban a desbordar nuestra limitada estructura en Madrid. Necesitábamos incorporar a alguien y de repente, como una bonita casualidad – si es que existen las casualidades 😉 -, aparece una persona de la vieja guardia de ASU en Burundi y parece que todo empieza a cuadrar.
Hoy podemos decir orgullosos que ASU crece y que estamos felices de anunciar que Carlos Bobillo Barbeito “Bobi”, presente en ASU desde los inicios y que ha compartido su testimonio con todos nosotros en varias ocasiones, vuelve a casa y se incorpora a nuestro equipo para seguir creciendo tanto en España como en Burundi.
Carlos es licenciado en Derecho y ADE por CUNEF, diplomado en Ciencias Políticas y Relaciones internacionales por la UCM y ha estudiado un Máster de Derecho Europeo en la Universidad Libre de Bruselas y un Máster de Cooperación Internacional, Finanzas y Desarrollo en la Sapienza de Roma. Durante su carrera profesional ha trabajado varios años como abogado en Baker & McKenzie, el Parlamento Europeo y en Garrigues, y viene de pasar dos años viviendo y trabajando en Burundi en el sector del café como country manager de Greenco – Sucafina, además de colaborando con los proyectos de ASU en terreno. También destaca que Carlos ha sido jugador internacional con la selección de rugby de Burundi, habiendo disputado el torneo clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020.
Fuera de toda duda está su capacitación profesional, pero por lo que más nos alegra contar con él es por su creciente implicación y conocimiento del tercer sector, habiendo participado durante muchos años en proyectos de diversa índole en Burundi, México, Nicaragua, Haití, Marruecos o Camboya, y habiendo incluso conducido una furgoneta recorriendo los más de 16.000 kilómetros que separan Jerez de la Frontera hasta Mongolia para recaudar fondos para los proyectos de ASU en Burundi… Por esto y mucho más ha sido reconocido por Nova Talent en su 111 List como uno de los profesionales under 35 más destacados de nuestro país en la categoría de Impacto Social.
No podemos estar más felices de este impulso a nuestro trabajo en Madrid y en Burundi, como el propio Bobi nos compartía:
Hoy he llegado a la conclusión que Burundi es inexplicable. El país de las mil colinas; el país del genocidio. El país más precioso del mundo; el país más pobre del mundo. Sigo sin entender qué tiene Burundi. Sigo sin entender por qué acabé en Burundi. Un pequeño país perdido en el corazón de África, unos universitarios con ganas de cambiar el mundo, muchas casualidades, un viaje fortuito. He necesitado más de doce años y muchos Burundis para entender que no. Que aún no he visto nada. Que la vida te sorprende cuando menos te lo esperas si tienes el corazón abierto. Que nada fue casualidad y que cada desvío del camino previsto tuvo un sentido.
Ahora entiendo aquello de que si quieres hacer reír a Dios cuéntale tus planes. Porque Burundi primero fue un viaje. Luego fue mi casa. Y ahora empieza a ser mi vida. Porque hay que soñar en grande para llegar lejos. Porque nos esperan mil retos juntos; pero basta con confiar. Sencillamente. Porque nada ha salido como estaba previsto; pero qué increíble es este camino a Ítaca. Porque todo ha cambiado menos lo único importante, nuestras ganas de cambiar el mundo. Porque Burundi siempre será inexplicable. Pero qué fácil fue decirle siempre que sí.
Seguimos, quedan a partir de ahora muchos más años de trabajo por delante. Burundi sigue necesitando de toda nuestra ayuda y estamos convencidos que de ahora en adelante, seremos más capaces que nunca de seguir haciendo del mundo un mejor lugar en el que vivir.
Vamos a por ello Bobi, aún no hemos visto nada 😉