El corazón de Ndava

El corazón de Ndava

Este verano en Burundi ha sido especial. Y es que después de casi 20 años trabajando en el corazón de África, hemos cumplido un sueño que teníamos desde hace mucho tiempo…

Cuando llegamos por primera vez a la colina de Ndava allá por el año 2007, y tras conocer de primera mano la difícil realidad de una de las zonas más pobres del país más pobre mundo, nació en nosotros la inquietud de querer involucrarnos en las distintas necesidades materiales que veíamos en la comunidad: educación, sanidad, infraestructuras, emprendimiento… Así es como durante todos estos años hemos ido llevando a cabo muchos proyectos para hacer frente a las distintas necesidades que íbamos viendo: primero fue nuestra escuela primaria San Josemaría, luego el pozo, el centro de salud San Lucas, la instalación eléctrica, la escuela secundaria San José, el molino, el café, las cabras, el basket, las casas para los batwas, la escuela infantil san Nicolás…

Los primeros años de Ndava, siempre construyendo…

Pero la realidad es que, además de todas estas necesidades de orden “material”, que lógicamente son muchas en el país más pobre del mundo, nuestros amigos de Ndava llevaban muchos años compartiendo con nosotros su mayor sueño: tener una iglesia en Ndava que pudiera atender también las necesidades “espirituales” de los más de mil niños que van todos los días a nuestras escuelas así como de toda la comunidad en su conjunto. Y así es como nació el sueño de construir una iglesia en Ndava. Para nosotros, tenía todo el sentido del mundo, porque nos parecía el broche de oro a tantos años haciendo proyectos de cooperación en Ndava, y porque en cierta forma suponía cerrar el círculo de nuestra presencia en Ndava situando lo más importante en el centro, y dándole un sentido de trascendencia a todo nuestro trabajo. La iglesia sería así el corazón de Ndava, a cuyos latidos se acompasaría todo lo demás: el tiempo, la tradición, los valores familiares, y en resumen la vida de toda la comunidad.

Primeros planos de la iglesia

El único problema es que nunca antes habíamos construido una iglesia, ni sabíamos por dónde empezar. Al principio pensábamos que se trataba de una capilla, pero cuando nos dijeron que la idea era hacer una iglesia con capacidad para más de 400 personas -con su correspondiente sacristía, salón parroquial, sala de reuniones, etc.- la verdad es que nos asustamos un poco… Pero decidimos que teníamos que sacarlo adelante como fuera. Como el reto era mayúsculo, rápidamente vimos que lo mejor era poner el proyecto en manos de nuestra santa favorita, Santa Madre Teresa de Calcuta, con cuyas misioneras llevamos trabajando desde nuestros inicios en Burundi y en Madrid, y en cuya canonización estuvimos en el año 2015 en Roma. Y así es como surgió el sueño de construir la primera iglesia dedicada a Madre Teresa de Calcuta en Burundi, teniendo muy presente siempre que, como decía ella, la verdadera pobreza no es material sino espiritual. Así nos lo contaba el Padre Apo en su día cuando decidimos lanzarnos a la aventura…

La verdad es que no ha sido fácil. Construir una iglesia es todo un reto, y hacerlo en el corazón de África todavía más. Pero después de más casi 3 años de mucho trabajo, y de recibir la ayuda de muchas personas tanto en Burundi como en España, el pasado 18 de julio de 2026 llegó el día soñado: la tan esperada inauguración de nuestra iglesia Madre Teresa de Ndava…

Ya sabíamos que iba a ser un día muy especial, pero la realidad superó todas nuestras expectativas. Es difícil poner palabras a todo lo que vivimos: la procesión de entrada, la unción del altar, la iglesia abarrotada, la música, los bailes, la decoración, la celebración de la eucaristía, el ofertorio con una fila infinita de agricultores trayendo parte de su cosecha para contribuir a la iglesia… Fue un día cargado de emociones, que además pudimos compartir con nuestro querido D. Ignacio Amorós “Chete”, que 8 años después regresaba a Burundi, siendo esta vez su primera como sacerdote, y acompañado por otros dos sacerdotes: D. Juan Andrés “Gordo” Verde, venido desde Uruguay para la ocasión, y Fray Marcos, fraile dominico venezolano. La Misa estuvo presidida por nuestro amigo el obispo de Ngozi, Monseñor Georges Bizimana, con quien tenemos una gran relación y que ha apoyado mucho el proyecto, y también nos acompañó nuestro querido Padre Apo, además de muchos otros sacerdotes amigos venidos de todo el país. También se unieron a la celebración varios de los jóvenes voluntarios que se encontraban en ese momento en Burundi, y muchos de nuestros amigos burundeses con los que llevamos todos estos años trabajando.

Y, por si acaso no eran suficientes sorpresas, también vinieron algunas de nuestras queridas Misioneras de la Caridad desde la casa de Kirundo, que hicieron una gran excepción sabiendo como es su carisma y nos acompañaron después de un largo viaje en coche de varias horas. No podían estar más emocionadas, sobre todo después de ver que desde España habíamos traído una grandísima imagen de Madre Teresa, así como la inscripción de “Ndanyotewe” que preside la iglesia, que es el equivalente en kirundi del famoso “I thirst” de Madre Teresa… Y si ellas estaban emocionadas de estar ahí, os podéis imaginar como estábamos nosotros de que ellas nos acompañaran en un día tan especial para nosotros.

La emoción de la sorpresa al ver a nuestras queridas Sisters

Después de todas estas emociones, la comunidad de Ndava nos invitó a una pequeña celebración, que llevaban meses organizando y que fue especialmente bonita por el hecho de que insistieron en que querían invitarnos ellos, para lo cual estuvieron reuniendo muchas pequeñas colaboraciones de personas muy humildes de toda la comunidad que querían colaborar con el proyecto aunque fuera con un humilde saco de arroz. Para nuestra sorpresa, nos invitaron a compartir algún refresco, un poco de cabra con arroz y muuuuchos discursos de agradecimiento, donde también nos entregaron un diploma en agradecimiento a nuestra colaboración con la comunidad, que por supuesto ya preside nuestra querida casita de Ngozi. Y así, con la caída del sol y con las emociones todavía a flor de piel, pusimos el broche de oro a uno de los días más importantes de nuestra historia.

Fray Marcos, D. Ignacio Amorós, Monseñor Georges Bizimana (Obispo de Ngozi), Juan Andrés “Gordo” Verde, Carlos Bobillo y el Padre Apollinaire “Apo” Bangayimbaga

Aún no hemos visto nada…

Aún no hemos visto nada…

Hace un año, viajábamos a Burundi de la mano de nuestros amigos de Hakuna para ver qué podíamos hacer juntos en el corazón de África. Tras visitar el corazón de África, Don José Pedro Manglano “Josepe”, fundador de Hakuna, destacaba la sencillez con la que se vive la vida y la fe en Burundi, recordándonos que, en su pobreza, son unos maestros del arte de vivir.

Llegada a Burundi en mayo de 2025

Estando en Burundi, y tras visitar la Universidad de Ngozi, con la que llevamos trabajando estos casi 20 años de labor en Burundi y cuyo rector es nuestro querido Padre Apo, se nos ocurría una idea que en aquel momento parecía imposible. Veíamos que durante todos estos años, la universidad ha ido creciendo mucho: nuevos edificios, mejor equipamiento, cada vez más alumnos y facultades, incluso nuevos másters… Pero faltaba algo. Y ese algo era lo más importante. Y es que es muy importante formar a grandes profesionales en la universidad. Pero además, tenemos el deber de formar a grandes personas. Así, en el propio viaje a Burundi, nació un sueño que nos emocionó a todos desde el primer momento: dar vida a una capilla en la Universidad de Ngozi donde los jóvenes puedan, además de estudiar, reposar el corazón y mirar al futuro con esperanza. Parecía un sueño lejano y difícil, pero entonces no sabíamos que aún no habíamos visto nada…

D. José Pedro Manglano, fundador de Hakuna, el Padre Appolinaire Bangayimbaga, rector de la Université de Ngozi, y Carlos Bobillo, de KOMERA, cerrando el acuerdo a tres bandas

Unos pocos meses después, en septiembre de 2025, aquel sueño empezó a tomar forma. Nuestras queridas cracks Emma e Inés se ofrecían para irse a vivir a Burundi y ponerse al servicio para que el proyecto de la capilla de la Universidad de Ngozi fuera una realidad. No sabían muy bien a lo que iban ni lo que les esperaba, pero a pesar de ello no dudaron en decir un “sí” muy grande y confiado…

Primeros trabajos de la capilla “El Deseante” en la Université de Ngozi

Durante estos meses, Emma e Inés han dedicado todo su tiempo, su cariño y sus esfuerzos a este sueño. No ha sido fácil, pues había que empezar todo desde cero y la incertidumbre era grande. Pero poco a poco, con mucho amor y confiando mucho, han conseguido aquello que unos meses antes nos parecía imposible. Primero fue la capilla: el Padre Apo nos había dejado la antigua biblioteca de la universidad y había que remodelarla entera, con todos los líos que ellos supone. Después, el grupo de jóvenes que han ido dándole vida: adoración, formación, clases de español, traducción de las canciones al francés, ensayos, cine fórums, escapadas… ¡Qué suerte poder compartir nuestra fe a pesar de todas las diferencias y barreras! Y en paralelo, mucha entrega también fuera de la universidad: ayuda en el Hospital de Ngozi, con los niños de la calle en Giriteka, en la casa de las Misioneras de la caridad en Kirundo… Porque nada de esto tendría sentido si todo lo que hemos ido recibiendo estos meses no se volcara en el otro.

Cartel de la inauguración de la capilla “El Deseante” en la Université de Ngozi el 14 de marzo de 2025

Y por fin, un año más tarde de aquel viaje a Burundi, el sueño que habíamos tenido se hizo realidad. El pasado 14 de marzo de 2026 se inauguraba la capilla de “El Deseante” en la Universidad de Ngozi, con la presencia del Padre Apo y del Obispo de Ngozi, Monseñor Georges Bizimana. Fue un día de muchas emociones, mucha alegría… y sobre todo de mucho agradecimiento. Nos parece tan increíble todo lo que ha pasado y todo lo que está por venir que cuesta ponerle palabras… Pero sí tenemos una palabra muy clara: “GRACIAS”. O como decimos en Burundi, “URAKOZE”. Solo podemos tener en nuestro corazón un urakoze muy grande a todas aquellas personas que han apostado por este sueño y lo han hecho posible, tanto en España como en Burundi.

Inauguración de la capilla “El Deseante” en la Université de Ngozi por parte del Obispo de Ngozi, Monseñor Georges Bizimana

Pero esto no es el final de una bonita historia. Al revés. Porque esto no se trata solo de convertir la antigua biblioteca en una preciosa capilla y ya. Este proyecto va mucho más allá. Se trata de llevar mucha vida a la universidad, y de que en un país como Burundi, todavía herido por los conflictos recientes, los jóvenes puedan vivir y compartir su fe. Se trata de que puedan mirar al futuro con esperanza y dispuestos a entregarse por su familia y por un país que tanto lo necesita. Y es que, ahora, viene lo mejor… Aún no hemos visto nada!

Desde lo alto de la colina

Desde lo alto de la colina

Estos últimos meses han sido de muchos cambios: nuevo nombre, nueva imagen, nueva web… Ahora que ya están las aguas más tranquilas, queríamos aprovechar este impulso para contaros una buena noticia y es que, de ahora en adelante, queremos haceros más partícipes de lo que va pasando en nuestro día a día. Somos conscientes de que hemos estado un poco ausentes, al menos por email, porque ya sabéis que lo nuestro siempre ha sido más lo presencial, y que siempre hemos preferido poner el foco en lo realmente importante: los proyectos, las personas, y la realidad del terreno tanto en Burundi como en España. Aun así, creemos que también es importante contar lo que hacemos, para que todos los que estáis ahí al otro lado podáis vivir nuestra labor más de cerca, para compartir nuestras alegrías, nuestras dificultades, nuestros retos, nuestros sueños… Y también, por qué no, para aportar un poco de luz al mundo 🙂

Teniendo en cuenta lo anterior, y además del contenido que vamos publicando en Instagram, LinkedIn y YouTube, a partir de ahora queremos enviaros periódicamente también por aquí las novedades más importantes de todo lo que va pasando en KOMERA. Porque si para algo nació esta aventura hace ya 19 años fue para compartir: compartir nuestras inquietudes, compartir la vida, compartir nuestras ganas de cambiar el mundo… Y es que, en el fondo, la verdadera felicidad solo es posible al compartir y al salir de uno mismo y poner el foco en los demás.

Empezamos con lo importante: como sabéis, y si no es para hacérnoslo mirar, después de 18 años siendo “ASU”, y de rebelarnos con nuestra mayoría de edad recién cumplida, hemos pasado a llamarnos “KOMERA”, que hace referencia, en sentido literal, al “ánimo para conseguir grandes cosas en la vida”. Estamos felices porque representa a la perfección el por qué hacemos lo que hacemos, y porque nos permite llevar Burundi en nuestro corazón. Si queréis saber más, os dejamos todos los detalles del cambio de nombre aquí.

Además, os dejamos nuestra nueva web, donde podréis encontrar todos los detalles de quiénes somos, qué hacemos, por qué hacemos lo que hacemos… Y si os gustan los temas de diseño y queréis saber un poco más, os dejamos también cómo ha sido el proceso de rebranding.

Os contamos también en este sentido que en octubre hicimos un evento de lanzamiento de KOMERA en Caleido: fue una gran ocasión para presentar la nueva marca, hacer repaso de todos estos años y mirar juntos hacia el futuro, y, sobre todo, para hacer familia y compartir este momento tan especial de nuestra historia con todos los que pudisteis venir. Estamos terminando el vídeo recap de ese día tan especial y esperamos compartirlo muy pronto, así que de momento os dejamos el vídeo que hemos hecho explicando el porqué de KOMERA y el vídeo de “Los valientes”, que estrenamos con la nueva marca y que profundiza en lo más profundo de nuestra razón de ser.

El cambio a KOMERA supone un antes y después en nuestra historia, y queremos que esta nueva aventura vaya de la mano de tratar de poner palabras a lo que pasa por nuestro corazón. Si habéis estado en Burundi, sabéis que no siempre es fácil dar noticias a los que están “en casa”. La conexión no suele ser la mejor, y además siempre hay mil cosas que hacer, mil niños con los que disfrutar, mil líos que resolver, mil aventuras que vivir… Pero eso no quita que haya que hacer un esfuerzo para dar señales de vida de vez en cuando y compartir con nuestros seres queridos lo que van viendo nuestros ojos y lo que vamos viviendo en nuestro interior. En esos momentos, lo que solemos hacer es subir a lo alto de la colina: solo allí es posible encontrar un poquito de conexión, y sobre todo, un poco de paz para parar, hacer silencio, contemplar y abrir el corazón. Por eso, hemos querido llamar a esta nueva aventura “Desde lo alto de la colina”. Sentimos cierta responsabilidad porque somos conscientes de que nunca es fácil hablar de uno mismo, y menos cuando se trata de mostrar nuestra verdad más profunda, pero prometemos intentar hacerlo lo mejor posible, como siempre: haciendo pequeñas cosas con mucho amor.

La primera edición de “Desde lo alto de la colina” llegará en los próximos días, pero si necesitáis vuestra pequeña dosis de Burundi hoy mismo, os dejamos aquí abajo nuestro documental “La belleza salvará al mundo”, que estrenamos hace unas semanas de la mano de nuestros amigos Héctor Zurita y Pablo Garna, y que profundiza en cómo Burundi nos cambia la mirada… y la vida. Volvemos pronto con más noticias, qué ganas de contaros… ¡Komera!

¡Muchas gracias por estar siempre ahí!

 

KOMERA: recordando el futuro

KOMERA: recordando el futuro

Dicen que hay momentos que definen nuestra existencia. Hoy, sin duda, es uno de ellos. Y es que hoy es un día importante para nosotros, muy importante. De los más importantes de nuestra historia. ¿Quieres saber por qué? Vamos allá…

Este año, como muchos ya sabéis, nos hemos hecho mayores de edad. Sí, aunque parece que fue ayer cuando empezamos, han pasado 18 años desde que, allá por febrero de 2007, un pequeño grupo de amigos, y amigos de amigos, nos juntamos para cambiar el mundo.

En estos 18 años de vida, nos han preguntado muchas, muchísimas, veces por nuestro nombre. El diálogo normalmente es más o menos así:

+ No sabes cómo mola ASU…
– ¿ASU? No me suena de nada…
+ Sí, somos un grupo de jóvenes que trabajamos en Burundi…
– Ah, sí, sí; los de Burundi, os ubico perfectamente, haberlo dicho antes… ¿Y qué significa eso de ASUN?
+ Es ASU, no ASUN. Significa “Asociación Solidaria Universitaria” y…
– ¿Y por qué os llamáis Asociación Solidaria Universitaria si ya no estáis en la universidad?

La realidad es que la respuesta a esa pregunta es muy sencilla. Nacimos siendo universitarios y siempre hemos estado muy vinculados e identificados con el mundo de la universidad, esa etapa tan fundamental de nuestra existencia que tanto marca el tipo de persona que acabamos siendo en la vida y en la que te desbordan la fuerza y las ganas de comerte el mundo.

Sin embargo, ahora que nos hemos hecho mayores de edad y que comenzamos una nueva etapa de nuestra vida, tenemos muy claro que queremos seguir esta aventura teniendo muy presente nuestro origen, nuestra esencia, el porqué de todo lo que hacemos. Porque si hay algo que realmente nos define no es la etapa de la vida en la que nacimos o en la que estamos ahora mismo, ni lo que hacemos en cada momento, sino el por qué hacemos lo que hacemos. Es decir, nuestra verdadera esencia, lo que se encuentra en lo más profundo de nuestro corazón. Por todo esto, nos gustaría empezar esta nueva etapa con un nuevo nombre que nos permita tener siempre muy presente la razón de ser de nuestra misión.

La verdad es que teníamos muchas dudas, porque ASU es el nombre que nos ha visto nacer y crecer, y nos daba miedo alejarnos de nuestro origen. Pero luego nos dimos cuenta de que cambiar no implica necesariamente olvidar quiénes somos. En nuestro caso, ocurre todo lo contrario, creemos que cambiar es mirar al frente sabiendo de dónde venimos. Es ser conscientes de que aún no hemos visto ni hecho nada. De que lo mejor está todavía por venir, porque a veces, cambiar puede ser la mejor forma de recordar nuestro origen y nuestra esencia. Dicen que la palabra “recordar” viene del latín re-cordis, esto es, volver a pasar por el corazón. Por eso, queremos aprovechar esta nueva etapa para volver a nuestro corazón, para recordar quiénes somos y para quién somos. Para recordar de dónde venimos, pero también a dónde queremos ir. Es decir, recordar el pasado, pero también recordar el futuro, porque por muy paradójico que pueda parecer, creemos que resulta fundamental saber de dónde venimos para saber a dónde queremos ir.

Es cierto que los cambios importantes suelen dar vértigo, también a nosotros. Pero si algo tenemos claro es que el mundo es de los valientes… Después de 18 años cambiando el mundo cuando parecía imposible hacerlo, tenemos claro que hay sueños que parecen muy lejanos… Hasta que alguien da un primer paso. Por eso, hoy queremos dar un segundo gran paso en nuestra historia, después de aquel primero que dimos a principios de 2007.

Y así es como llega nuestro nuevo nombre: “KOMERA”. ¿KOMERA? Sí, ¡KOMERA! KOMERA es una palabra muy popular en kirundi −el idioma de Burundi−, pero sin traducción a otros idiomas, y que venimos escuchando con frecuencia desde nuestros inicios en el corazón de África: a los niños en la escuela de Ndava, a los mayores del hogar de las Sisters en Kirundo, a los agricultores en los arrozales y a los catedráticos de la Universidad de Ngozi, a los más sencillos y a los más sabios. Os preguntaréis: muy bien, pero… ¿qué significa? KOMERA hace referencia, en sentido literal, al “ánimo para conseguir grandes cosas en la vida” y no puede representar mejor el por qué hacemos lo que hacemos: el espíritu de valentía, resiliencia, alegría y esperanza que ha guiado nuestra labor desde nuestros inicios. Además, este nombre nos permite llevar Burundi en nuestro corazón: como sabéis, con el paso del tiempo, nuestra vocación de permanencia y nuestro vínculo con el país y con su gente ha ido creciendo y fortaleciéndose más y más, y este nuevo nombre nos permite poner palabras a esto que llevamos en nuestro corazón, además de recordarnos el por qué hacemos lo que hacemos.

Y así nace KOMERA, de lo que escuchamos y lo que vivimos cada año cuando estamos en Burundi. Porque para todos lo que hemos tenido la suerte de estar en terreno, KOMERA es una palabra viva, pues a pesar de llevar oyéndola muchísimos años, se renueva continuamente y siempre logra sorprendernos, y precisamente por eso nos inspira y define la actitud con la que afrontamos la vida: con la ilusión renovada, con valentía y con esperanza en un futuro mejor teniendo los pies en la tierra y la mirada en el cielo.

Esperamos que sintáis la misma emoción e ilusión que nosotros por esta nueva etapa que comienza, en la cual nuestro origen y nuestra esencia permanecen intactos: “pequeñas cosas con mucho amor”.

2025, ¡komera!

2025, ¡komera!

El 2024 toca a su fin, y, como ya es tradición, aprovechamos estas fechas para hacer balance de todo lo que hemos hecho juntos este último año.

En una sola palabra, este año podría resumirse así: “komera”. A los que hemos tenido la suerte de recorrer las colinas del corazón de África, es una palabra que nos resulta muy familiar. Y a los que no, seguramente os pille un poco por sorpresa. Esta palabra, muy popular en kirundi, el idioma de Burundi, no tiene traducción exacta a ninguna otra lengua, pero se interpreta como un deseo profundo de ánimo, de ser valientes y de perseverar para superar los retos que nos plantea la vida. Y es que justo eso es lo que nos llevamos del 2024: ha sido un año tan increíble en todos los sentidos que solo podemos mirar hacia delante con el ánimo de seguir recorriendo este camino juntos, sin miedo, con los ojos del rostro y del corazón bien abiertos para seguir creciendo y llegando más lejos cada día.

Empezamos el 2024 confiando mucho, porque si de algo nos hemos dado cuenta después de tantos años con este proyecto, es que, por mucha planificación que queramos hacer, la vida siempre va por delante abriendo camino y nosotros vamos detrás intentando seguir el ritmo.

Y así ha sido un año más. Y es que ahora, echando la vista atrás, nos damos cuenta de todo lo que hemos logrado juntos este año sin tan siquiera haberlo podido soñar hace solo unos meses. Y nos reafirmamos en que solo podemos seguir siendo instrumentos para intentar que se cumpla un plan mucho mayor que sin duda nos sobrepasa… ¡Soñad y os quedaréis cortos!

Empezamos el año compartiendo a través de “Un viaje al corazón” algunos de nuestros proyectos de cooperación, poniendo rostros y voz a la labor que llevamos a cabo en el corazón de África desde hace 16 años. Así, hemos podido llevaros a nuestro Centro materno infantil “San Lucas” de Ndava, donde un año más hemos realizado cientos de partos y miles de atenciones médicas sobre todo en epidemias y malnutrición. También viajamos a nuestro programa de Microcréditos en la Universidad de Ngozi, gracias al cual los mejores estudiantes de las distintas facultades están llamados a convertirse en la generación que cambie el rumbo del país. Continuamos visitando nuestra Escuela secundaria “San José” de Ndava, que por fin hemos podido terminar para dar continuidad a la educación de los más de 950 niños de nuestra escuela primaria. Y por último, pudimos conocer más de cerca nuestro “Goat Project”, gracias al cual descubrimos cómo una cabra puede cambiar el futuro de una familia.

Después, tras muchos años de trabajo, fuimos muy felices al lanzar al mundo nuestro primer proyecto de emprendimiento social en Burundi, nuestra marca de café 100% sostenible Imigambi, con el objetivo de producir el mejor café dándole el mejor futuro a los agricultores que con tanto cariño lo cultivan, y de reinvertir todos nuestros beneficios en ellos. “Imigambi” es una canción burundesa que habla de los sueños que, tras mucho esfuerzo, acaban cumpliéndose, y este proyecto sin duda es un sueño hecho realidad.

Nuestra primavera empezó intensa una vez más: volvimos a recorrer 111km un año más, con mucho esfuerzo y alegría, para financiar nuestro programa de Microcréditos en la Universidad de Ngozi. Después, nos fuimos a Burundi para grabar nuestro documental “La belleza salvará al mundo”, con el objetivo de compartir la belleza del corazón de África y todo lo que tiene que contarle al mundo. Y también, echamos una mano en la segunda campaña quirúrgica liderada por nuestros amigos de la Fundación Kyrikú, donde además nuestro querido Gilby fue operado por el Dr. César Casado por segunda vez.

Y así llegó el verano, el momento más importante del año para nosotros, con cinco viajes a Burundi con casi 100 voluntarios, donde pudimos abrir nuevos caminos y dejar un pedacito de nuestros corazones en Burundi, y también nos llevamos un pedacito del corazón de África en los nuestros. A la vuelta, reflexionando sobre todo lo vivido, solo pedíamos no olvidarnos de ser muy conscientes de que Burundi es cada día de nuestras vidas.

En los últimos meses del año, compartíamos con el mundo nuestro proyecto “La belleza salvará al mundo”, y aprovechábamos para entrevistar a Héctor Zurita, el filmmaker detrás del proyecto, quien compartía con nosotros sus experiencias en el país de las mil y una colinas. Y así, hemos podido contaros nuestros últimos proyectos de cooperación. En primer lugar, os presentábamos la construcción de nuestra Iglesia “Madre Teresa” de Ndava, para atender espiritualmente a los más de 1.500 niños de nuestras escuelas primaria y secundaria y al conjunto de la comunidad de Ndava. También nuestro Molino de cereal de Ndava, nuestro segundo proyecto de emprendimiento social en Burundi. Además, os presentábamos nuestro proyecto de construcción de casas batwa, para darle continuidad a lo que habíamos visto y oído el año anterior. Por último, os hacíamos partícipes de nuestro proyecto “Seamos luz”, con el que queremos llevar electricidad a nuestras escuelas primaria y secundaria de Ndava.

Además, durante todo el año, hemos seguido haciendo nuestro voluntariado local en Madrid con la Fundación Down Madrid y con nuestras queridas Misioneras de la Caridad, con la idea de que la ayuda siempre debe empezar aquí cerca de casa, y también para preparar nuestro corazón antes de nuestros viajes a Burundi, y darle continuidad a lo que allí vivimos a nuestra vuelta a Madrid. También hemos seguido organizando eventos varios como Jam Sessions, Open Mics, Music x Burundi, afterworks, torneos de pádel, etc. y varias pequeñas iniciativas hechas con mucho amor: nuestra tradicional Campaña de Reyes Magos con las Misioneras de la Caridad por séptimo año consecutivo, una recogida de alimentos con el Colegio Aldoveaunas protesis para Benitha, la lotería que este año no ha tocado…

Son muchas cosas, pero nada de todo esto habría sido posible sin la suma de muchos granitos de arena que se han ido juntando a lo largo del año:

• En primer lugar, los socios que nos apoyáis sin dudarlo cada año. ¡Gracias por recordarnos cada día que se puede estar lo suficientemente loco como para creer que cambiar el mundo es posible!
• En segundo lugar, las empresas que este año habéis apostado por nuestros proyectos: Key CapitalLEGO EspañaBCGTrinity CollegeClifford Chance, Montesierra, Legumbres La Pedriza, Bodegas William Humbert, Solera Motor, González Byass, De Luque, Aromas de Medina, Fundación Manolo Maestre Dávila, Colegio Peñalar, L35 Architects, Emperador Properties, Hermanos Martínez, Gymkana Esther López Arce… ¡Gracias por confiar en nosotros y por sumaros al cambio!
• En tercer lugar, todos los donantes que habéis colaborado con nosotros a lo largo del año en nuestros distintos proyectos, campañas, iniciativas, retos, eventos… ¡No hay granito de arena pequeño!
• Y por último, los voluntarios que habéis compartido con nosotros vuestro tiempo, vuestro cariño, vuestros conocimientos, vuestros esfuerzos, vuestras tristezas y vuestras alegrías, vuestras ganas de cambiar el mundo… ¡Pequeñas cosas con mucho amor!

Es ahora, echando la vista atrás, cuando nos damos cuenta una vez más de todo lo que hemos conseguido juntos, que sin duda nos sobrepasa pues es mucho más de lo que habríamos podido incluso soñar. Nos da pena despedir este año tan bueno, pero se nos pasa cuando miramos al frente y vemos todo lo que nos espera en este 2025 que ya está a la vuelta de la esquina, y que viene cargado de muchas novedades, retos y varias sorpresas importantes que pronto compartiremos con vosotros.

Son tantas cosas, más las que seguro que se nos olvidan, que nos cuesta encontrar la forma de compartir cómo nos sentimos estos días. Por todo esto, solo se nos ocurre una palabra para resumirlo todo y para no olvidarnos de lo más importante: seguir siempre hacia delante, confiando mucho y con valentía, con los pies en la tierra y el corazón en el cielo. Y así, una vez más, solo podemos gritar a los cuatro vientos… ¡komera!