Aún no hemos visto nada…

Aún no hemos visto nada…

Hace un año, viajábamos a Burundi de la mano de nuestros amigos de Hakuna para ver qué podíamos hacer juntos en el corazón de África. Tras visitar el corazón de África, Don José Pedro Manglano “Josepe”, fundador de Hakuna, destacaba la sencillez con la que se vive la vida y la fe en Burundi, recordándonos que, en su pobreza, son unos maestros del arte de vivir.

Llegada a Burundi en mayo de 2025

Estando en Burundi, y tras visitar la Universidad de Ngozi, con la que llevamos trabajando estos casi 20 años de labor en Burundi y cuyo rector es nuestro querido Padre Apo, se nos ocurría una idea que en aquel momento parecía imposible. Veíamos que durante todos estos años, la universidad ha ido creciendo mucho: nuevos edificios, mejor equipamiento, cada vez más alumnos y facultades, incluso nuevos másters… Pero faltaba algo. Y ese algo era lo más importante. Y es que es muy importante formar a grandes profesionales en la universidad. Pero además, tenemos el deber de formar a grandes personas. Así, en el propio viaje a Burundi, nació un sueño que nos emocionó a todos desde el primer momento: dar vida a una capilla en la Universidad de Ngozi donde los jóvenes puedan, además de estudiar, reposar el corazón y mirar al futuro con esperanza. Parecía un sueño lejano y difícil, pero entonces no sabíamos que aún no habíamos visto nada…

D. José Pedro Manglano, fundador de Hakuna, el Padre Appolinaire Bangayimbaga, rector de la Université de Ngozi, y Carlos Bobillo, de KOMERA, cerrando el acuerdo a tres bandas

Unos pocos meses después, en septiembre de 2025, aquel sueño empezó a tomar forma. Nuestras queridas cracks Emma e Inés se ofrecían para irse a vivir a Burundi y ponerse al servicio para que el proyecto de la capilla de la Universidad de Ngozi fuera una realidad. No sabían muy bien a lo que iban ni lo que les esperaba, pero a pesar de ello no dudaron en decir un “sí” muy grande y confiado…

Primeros trabajos de la capilla “El Deseante” en la Université de Ngozi

Durante estos meses, Emma e Inés han dedicado todo su tiempo, su cariño y sus esfuerzos a este sueño. No ha sido fácil, pues había que empezar todo desde cero y la incertidumbre era grande. Pero poco a poco, con mucho amor y confiando mucho, han conseguido aquello que unos meses antes nos parecía imposible. Primero fue la capilla: el Padre Apo nos había dejado la antigua biblioteca de la universidad y había que remodelarla entera, con todos los líos que ellos supone. Después, el grupo de jóvenes que han ido dándole vida: adoración, formación, clases de español, traducción de las canciones al francés, ensayos, cine fórums, escapadas… ¡Qué suerte poder compartir nuestra fe a pesar de todas las diferencias y barreras! Y en paralelo, mucha entrega también fuera de la universidad: ayuda en el Hospital de Ngozi, con los niños de la calle en Giriteka, en la casa de las Misioneras de la caridad en Kirundo… Porque nada de esto tendría sentido si todo lo que hemos ido recibiendo estos meses no se volcara en el otro.

Cartel de la inauguración de la capilla “El Deseante” en la Université de Ngozi el 14 de marzo de 2025

Y por fin, un año más tarde de aquel viaje a Burundi, el sueño que habíamos tenido se hizo realidad. El pasado 14 de marzo de 2026 se inauguraba la capilla de “El Deseante” en la Universidad de Ngozi, con la presencia del Padre Apo y del Obispo de Ngozi, Monseñor Georges Bizimana. Fue un día de muchas emociones, mucha alegría… y sobre todo de mucho agradecimiento. Nos parece tan increíble todo lo que ha pasado y todo lo que está por venir que cuesta ponerle palabras… Pero sí tenemos una palabra muy clara: “GRACIAS”. O como decimos en Burundi, “URAKOZE”. Solo podemos tener en nuestro corazón un urakoze muy grande a todas aquellas personas que han apostado por este sueño y lo han hecho posible, tanto en España como en Burundi.

Inauguración de la capilla “El Deseante” en la Université de Ngozi por parte del Obispo de Ngozi, Monseñor Georges Bizimana

Pero esto no es el final de una bonita historia. Al revés. Porque esto no se trata solo de convertir la antigua biblioteca en una preciosa capilla y ya. Este proyecto va mucho más allá. Se trata de llevar mucha vida a la universidad, y de que en un país como Burundi, todavía herido por los conflictos recientes, los jóvenes puedan vivir y compartir su fe. Se trata de que puedan mirar al futuro con esperanza y dispuestos a entregarse por su familia y por un país que tanto lo necesita. Y es que, ahora, viene lo mejor… Aún no hemos visto nada!

Maestros del arte de vivir

Maestros del arte de vivir

Hace unos días volvíamos de Burundi. Hemos aprovechado este viaje, con más tiempo y calma que de costumbre, para visitar nuestros proyectos en terreno, reunirnos con nuestros socios locales y amigos, compartir con nuestros beneficiarios, explorar nuevas oportunidades y pensar nuevas ideas, descubrir nuevos lugares, organizar los cinco viajes que llevaremos a cabo este verano este verano en Burundi… Pero sobre todo, este viaje nos ha servido para seguir desenvolviendo el regalo que es Burundi. Y es que, por mucho que nos empeñemos una y otra vez en llevarlo todo perfectamente controlado, la vida siempre acaba imponiéndose en el corazón de África. Y así, una vez más, el país de las mil y una colinas nos ha ido sorprendiendo cada día. Con su sencillez, su alegría, su belleza, su vida entregada, su testimonio de fe… Burundi es un misterio que se revela poco a poco y se renueva continuamente, inundando nuestros corazones y transformando nuestra mirada y nuestra realidad.

Además, tuvimos la suerte de reunirnos con el Nuncio apostólico en Burundi, Monseñor Datanou, con Monseñor Gervais Banshimiyubusa, arzobispo de Bujumbura, y con el Padre Alexandre Awi Mello, Superior General de Schoenstatt. ¡Hemos podido compartir mucho y aprender mucho de ellos!

D. José Pedro Manglano, de Hakuna, con el P. Alexandre Awi, Superior General de Schönstatt y Carlos Bobillo, de ASU

En este viaje, hemos tenido la suerte de que acompañara a Carlos Bobillo “Bobi”, de ASU ONG, nuestro querido Don José Pedro Manglano “Josepe”, fundador de Hakuna. A través de sus ojos, hemos podido redescubrir el verdadero sentido de nuestra misión, y confirmar aquella primera intuición que tuvimos hace ya 18 años: Burundi no merece la pena; merece la vida. Así nos contaba Josepe su experiencia en Burundi:

A pesar de ser el país más pobre del mundo, este pueblo sorprende por su fe, su dignidad, su sencillez, su alegría y su belleza salvaje. Sí, todo fluye. Sin idealizarlo, sí es verdad que en este pueblo las relaciones son sanas: se relacionan bien con Dios, con la naturaleza, con la vida, con la muerte, con el dolor, con el tiempo, con la dificultad… Mucha vida. Mucha vida. Mucha vida. Dios se revela también aquí; especialmente aquí, en la gente sencilla. Se palpa que la pobreza de espíritu nos hace “obedientes” a la realidad, realidad que nunca se escapada de la palma de la mano de nuestro buen Dios. En su pobreza son unos maestros del arte de vivir. ¡Gracias!

Don Josepe en la casa de las “Sisters”, Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta en Kirundo

Urakoze a ti por todo Josepe, ¡Burundi te espera siempre con los brazos abiertos!