Una jamoneta, tres locos y un fin solidario de Jerez a Mongolia

Una jamoneta, tres locos y un fin solidario de Jerez a Mongolia

¡Nos gustan locos, los rebeldes, los inadaptados, y de esos en ASU tenemos unos cuantos! La última aventura de tres de nuestros voluntarios de Burundi es unir Jerez de la Frontera (España) y Ulán Bator (Mongolia) en una vieja furgoneta… Tres amigos que se conocieron en Burundi, Josete Martín Villar alias “Jabato”, Tino Lafuente Romero alias “Tinator” y Carlos Bobillo Barbeito alias “Capitano” se han propuesto recorrer estos 16 países y más de 15.000 kilómetros siguiendo cuatro sencillas reglas:

  1. Ir en un coche viejo con ganas de juerga: Una furgoneta, la célebre “Jamoneta” con más de 200.000 kilómetros que ya están preparando a conciencia
  2. Sin ningún tipo de apoyo: ¿quién la necesitaría en Azerbaiyán, Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán…?
  3. Llevando una pata de jamón de Montesierra que comerán en los 16 países que recorrerán: Récord Guiness al jamón más viajero de la historia (y doble mérito al ser musulmanes la mitad de los países que atraviesan…)
  4. Con un fin solidario: Recaudar fondos para comprar medicinas en Burundi, el país de unión de los tres

El objetivo de recaudación de 2.500€ a través de migranodearena.org será destinado a comprar y repartir las medicinas prometidas al dispensario médico con el que trabajamos en Muhanga y al Hogar de las Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta en Kirundo. Esto se hace especialmente necesario teniendo en cuenta que este año no podemos ir a Burundi por el reciente golpe de Estado de mayo de 2015.

Podéis seguirles en su página oficial Jamongol Rally, dónde irán contando todas sus batallitas, los retos que les han puesto los donantes y donde podréis donar para que puedan comprar las medicinas para Burundi y para que sus penurias en el Mar de Aral o el desierto del Gobi tengan más sentido…

Además, la Jamoneta será donada personalmente en un estado (casi) “impecable” en Mongolia a Lotus Children’s Centre Mongolia, una fundación cuya labor se centra en la educación y reinserción de niños en riesgo de exclusión. Por supuesto, nada de esto sería posible sin vuestro apoyo y el de nuestros patrocinadores principales Solera Motor, Helvetia, Montesierra y Tío Pepe.

No está de más que podáis compartir su aventura para que más gente se entere de este gran reto que tanta envidia nos da. Ellos se comprometen a explicarlo todo con detalle, y canalizan todas vuestras aportaciones, sugerencias y propuestas, a través del siguiente enlace de migranodearena.org ¡Mil gracias y gaaaaaaas para llegar de Jerez a Mongolia pasando por Burundi!

ACTUALIZACIÓN: publican nuevas entrevistas en El Plural y en el Diario de Jerez contando loca aventura del Jamongol Rally Team.

Si Nicaragua fue BOOM, esto…

Si Nicaragua fue BOOM, esto…

30 días y empieza el rock ‘n’ roll. It’s the final countdown.

Durante este verano desarrollaremos 3 proyectos simultáneos con cerca de 50 jóvenes. Esto empieza a coger velocidad y estamos convencidos de que no hay quien nos pare. Nicaragua (por partida doble en julio y agosto) y la India.

Si Nicaragua fue BOOM, esto es BOOM BOOOM (de mi corazón). Kolkata here we go! 

 

Capea benéfica 2016 ¡Gracias!

Capea benéfica 2016 ¡Gracias!

¡Mil millones de gracias por lo de hace unas semanas! Esperamos que lo pasaseis en grande, nosotros no podemos estar más contentos de ver cómo respondisteis a nuestra llamada para ayudarnos a financiar el campamento de Nicaragua. Sois responsables de que 120 niños vayan a poder recibir formación durante este verano ¡gracias de todo corazón!

El pasado sábado 23 de abril organizamos, un año más, nuestra capea benéfica para recaudar fondos para nuestros proyectos y la participación de algunas marcas nos hizo más fácil llegar a ese objetivo y que vosotros os fueseis con los bolsillos algo más llenos 😉 Gracias una vez más a todos por venir y colaborar, mención especial a las marcas que quisieron formar parte de ello Diplomatic BrandMr.Boho + Rustik Soul + Men&Barley + #ASUrunners ¡mil millones de gracias!

El total de la recaudación irá destinada íntegramente a la organización del campamento de verano que organizamos desde el año pasado en Nicaragua, para 120 niños entre 4 y 13 años. Será nuestro 2º proyecto en el país centroamericano y no podemos defraudarles ¿Sabes lo mucho que les ayudaste viniendo a pasar un día divertido en el campo? ¡A la próxima tampoco puedes fallar!

Ya podéis ver todas las demás fotos en nuestro álbum de Facebook.

¿Cómo juzgar si aquel viaje tuvo un impacto real en nuestras vidas?

¿Cómo juzgar si aquel viaje tuvo un impacto real en nuestras vidas?

“Hace ya casi siete años del día en que un grupo de por entonces desconocidos pisamos tierras africanas por primera vez ¿Cómo valorar si fue un buen viaje de voluntariado más allá de haber ayudado mucho y haberlo pasado muy bien?¿Cómo juzgar si aquel viaje tuvo un impacto real en nuestras vidas?”

Queremos compartir el testimonio de Carlos en MapAyuda.org, para que cada uno pueda valorar si la ilusión que teníamos en aquellos días por la aventura que empezaba, y la que mantenemos hoy en día trabajando en los mismos proyectos, os anima a dar el paso de dedicar parte de vuestro tiempo a los demás… ¡Gracias Bobi!

Hace ya algún tiempo que no voy por Burundi. Cuando fui invitado a relatar mis experiencias en MapAyuda, la verdad es que me pilló un poco por sorpresa, ya que no sabía hasta qué punto mis viejos recuerdos podrían resultar de utilidad a nadie. Tras darle alguna que otra vuelta al asunto y estar a punto de declinar la invitación un par de veces, pensé que el poco –y único- valor añadido que podría tener mi testimonio podría ser el de darle algo de perspectiva al voluntariado que se lleva a cabo en ASU. Eso es lo que he intentado en estas breves líneas, probablemente sin éxito, así que vayan mis disculpas por adelantado.

Es habitual escuchar en el mundo del voluntariado frases del tipo “fue el viaje que cambió mi vida”, “he recibido mucho más de lo que he dado” o “qué sería del océano sin mi gota”. Casi todos las hemos pronunciado más de una vez, generalmente al poco de regresar a nuestros hogares, dejándonos llevar probablemente por la emoción del momento. Lamentablemente, es muy habitual también que esas frases desaparezcan de nuestras vidas con la misma rapidez con la que llegaron. Un álbum olvidado en Facebook con unos cuantos likes, un renglón al final de nuestro currículum y una buena historia que contar en las copas de los próximos años; yo el primero, lo reconozco.

No dudo que todo viaje de voluntariado sea una vivencia única, ni tampoco que ningún viaje sea mejor que otro o que resulte casi imposible no volver trasformado de una experiencia así. Es indiscutible que nadie juzgar el verdadero impacto de un viaje de voluntariado en nuestras vidas mejor que uno mismo. Pero también es cierto que los hechos suelen pesar generalmente más que las palabras: si tu vida ha cambiado de verdad, tus actos serán la mejor expresión de ese cambio; si es cierto que estás en deuda por todo lo recibido, probablemente estarás más ocupado en devolver esa deuda que en pregonarlo a los cuatro vientos.

Pronto se cumplirán siete años desde que un grupo de por entonces desconocidos pisamos tierras africanas por primera vez. ¿Cómo valorar si fue un buen viaje de voluntariado más allá de haber ayudado mucho y haberlo pasado muy bien? ¿Cómo juzgar si aquel viaje tuvo un impacto real en nuestras vidas? ¿Cómo saber si soy imparcial recomendándolo o desaconsejándolo?

No es fácil hallar una respuesta clara. Probablemente, la única forma de saberlo sea analizando cómo afectó aquel verano a nuestras vidas transcurridos esos siete años desde entonces, que no es poca perspectiva, y, en cualquier caso, es toda la que tenemos. Vayamos uno por uno. A Mena, Álvaro y Mamen no les cuento, ellos ya habían estado en Burundi antes así que estaba claro que el mensaje les había calado hondo. Jabato y Santi fueron varias veces más a Burundi, acompañados, con los años, por varias de sus hermanas. Santi, además, también anduvo de voluntario en Sierra Leona y en Perú. También Celia y Bea, quienes aprovecharon sus últimos veranos antes de dar comienzo a sus vidas laborales para repetir la experiencia. Mención especial a Carlos, quien enfocó su carrera de medicina hacia las enfermedades tropicales y desde hace tiempo ejerce en Camerún. Y qué decir de Gaspar, del cual ya pierdo la cuenta de cuántas veces ha estado en Burundi, Sierra Leona o Nicaragua y que desde hace años dedica el poco tiempo libre que le deja la arquitectura en dirigir la ONG junto a su querida Marga y en engañar a sus hermanos pequeños para que se sumen al proyecto.

La última de mis intenciones sería poner ningún tipo de medalla a estos voluntarios, que tan solo se dejaron llevar por sus ganas de ayudar y que además no habrían cambiado estas experiencias por nada del mundo. Por otra parte, es difícil saber cómo habrían sido nuestras vidas sin aquella experiencia, por lo que resulta imposible determinar si Burundi fue el detonante de todo lo que vino después. Lo único que sé es que siete años después, y pese a lo llovido, todos seguimos involucrados en ASU con la misma o más ilusión si cabe que aquella tarde de junio en la terraza de un irlandés hoy desaparecido de la calle Almagro…

¿Casualidad? Tal vez. O tal vez no. Os invito a ver el siguiente vídeo:

Podéis encontrar toda la información relativa a nuestros campamentos de verano en nuestra web. En resumen, la información más reseñable es la siguiente: ¿Dónde? En Granada (Nicaragua) y en Ngozi, Kirundo y Bujumbura (Burundi). ¿Cuándo? Un mes en verano (julio y agosto). ¿Número de voluntarios? Entre 15 y 25, seleccionados atendiendo a los méritos del trabajo realizado durante el año en Madrid y de una entrevista personal. ¿Tipo de voluntariado? El voluntariado de ASU se centra en llevar a cabo distintas actuaciones sociales y humanitarias. El proyecto se centra en la organización de un campamento para niños, que incluye refuerzo escolar, comedor, juegos y actividades deportivas. Además, se llevan a cabo muchas otros proyectos, como la impartición de cursos de inglés en la universidad o la colaboración en los hogares de las Misioneras de la Caridad, atendiendo a bebés huérfanos y personas en exclusión social. ¿Perfil de los voluntarios? ASU se caracteriza por su espíritu abierto y por la heterogeneidad de las personas que la componen. A lo largo de estos años, hemos tenido la suerte de contar con gente de todo tipo de perfiles y edades, siendo nuestro único rasgo común las ganas de ayudar. Otra información de interés: Necesario visado (in situ) y vacunas para Burundi. Enhorabuena y muchas gracias a MapAyuda por una idea tan brillante y original como es esta plataforma, que sin duda ayudará a muchos voluntarios a encontrar su camino.

Reconstrucción letrinas Ndava

Reconstrucción letrinas Ndava

Terminamos el pasado mes de marzo con noticias tristes desde Burundi. Las letrinas de la escuela en Ndava, que ya está próxima a dar por finalizada la ampliación, se han derrumbado por unas riadas y hace falta su reconstrucción urgente. Es un proyecto importante y muy necesario para que los 900 niños y niñas puedan tenerlas disponibles durante su formación en el colegio.

Como decíamos en nuestro calendario de este año “La fe hace todas las cosas posibles. El amor, las hace más fáciles“.

Durante los próximos días 6, 7 y 8 de mayo, estaremos presentes en la obra de teatro “No molestar”, organizada un año más por La Compañía, para intentar abordar este nuevo proyecto. Las entradas anticipadas no durarán muchos días así que os pedimos por favor que las compréis cuanto antes ¡risas aseguradas!

La obra será en el colegio El Recuerdo durante los tres días, viernes 6, sábado 7 y domingo 8. Más información y entradas en el siguiente link las podéis comprar en nuestro evento de la web, o en en el evento de Facebook Teatro benéfico “No molestar”.

¡Muchas gracias a todos por la difusión! Vamos a conseguir reconstruir esas letrinas 💪🏽