por KOMERA | Sep 9, 2019 | Anuncios, Colaboraciones, Cooperación al desarrollo, Premios
Hace unos meses, y después de mucho tiempo de trámites para obtener este reconocimiento a nuestro trabajo y en nuestro afán por ser transparentes y claros con nuestros proyectos, el Ministerio de Interior ha declarado a Asociación Solidaria Universitaria de Utilidad Pública. 😊
Y dirás ¿qué certifica este reconocimiento? Para obtener esta declaración, hemos tenido que probar ciertos requisitos recogidos en la Ley Orgánica 1/2002:
- Que nuestros fines tienden a promover el interés general y tienen carácter cívico, de cooperación para el desarrollo, de promoción de la mujer, de protección de la infancia, de fomento de la igualdad de oportunidades y de la tolerancia o de promoción del voluntariado entre otros.
- Que estamos constituidos legalmente, inscritos en el Registro correspondiente, en funcionamiento y dando cumplimiento efectivo a nuestros fines, ininterrumpidamente y desde hace más de 10 años.
- Que nuestra actividad no está restringida exclusivamente a beneficiar a nuestros asociados y si a la sociedad en general.
- Que contamos con los medios personales y materiales adecuados y con la organización idónea para garantizar el cumplimiento de nuestra misión, con la inclusión de indicadores y objetivos cuantificables.
Además, ya desde este ejercicio 2019 todas las donaciones que se realicen a ASU son susceptibles de desgravación fiscal, lo que nos capacita sobremanera para recibir nuevas ayudas que nos van a permitir asistir más y mejor a la gente que tanto lo necesita.
Seguimos trabajando juntos, todavía queda mucho por hacer y queremos seguir cambiando el mundo. Pronto te contaremos todos los proyectos futuros, tanto en Burundi como en nuestra querida Nicaragua que estos días tan mal lo está pasando.
¡Gracias por tanto! ¡Urakoze cane!


por KOMERA | Oct 26, 2017 | Colaboraciones, Cooperación al desarrollo, Voluntariado
Ha llegado el momento, 10 añazos. Nos hacemos mayores como ONG y queremos, mucho más que antes, seguir cambiando el mundo. Queremos seguir ayudando y queremos seguir creciendo. Si durante estos años hemos ayudado en varios países, en decenas de proyectos, a cientos o miles de personas… ahora queremos ir a por más.
Antes que nada gracias, gracias y gracias. Gracias a cada uno de los que en un momento u otro nos habéis ayudado, de una u otra manera pero sin la cual no habría sido posible llegar hasta aquí. Gracias por vuestro tiempo, entrega, alegría, generosidad, consejo, ayuda, difusión… Gracias a todos vosotros lo que empezó hace unos años como una locura de un par de amigos, se ha convertido ya en algo muy grande que está haciendo mucho bien a mucha gente, y vosotros ya habéis contribuido de una manera muy especial a ello.
Como decíamos, llevamos 10 años haciendo voluntariado, cooperación al desarrollo, ayudando a los demás y cambiándole la vida a mucha gente. Durante estos próximos meses os contaremos muchas novedades que iremos lanzando poco a poco para seguir creciendo y celebrando este X Aniversario. No adelantaremos mucho para que sea sorpresa… pero por fin tenemos ya el primer gran salto, cuotas de socios.
Para todos los que creemos en este proyecto, los socios somos mucho más que meros donantes, mucho más que fríos números que aportan dinero. Los socios sois el núcleo de la ONG, sois aquellas personas comprometidas con nuestra labor que durante este tiempo con vuestra ayuda, consejo, participación, confianza, ilusión y motivación, nos animáis a seguir cada día peleando por los más necesitados. Sois todos los que de una u otra manera nos habéis ayudado para que miles de personas tengan una vida un poco más digna.
Como hemos dicho muchas veces, para nosotros no solo es importante lo que hacemos si no cómo lo hacemos. Y ese cómo os incluye también a vosotros con cada pequeño granito de arena que habéis ido poniendo durante todos estos años. Contad todo lo que habéis hecho, con la alegría y sonrisa en la cara de imaginar a todas aquellas personas a las que mejorasteis un poquito su vida. Familias, compañeros, amigos y enemigos invitadísimos a unirse también a esta labor.
Estamos con más ganas que nunca, con más proyectos por arrancar que en todos estos años, y creemos que entre todos es el momento de involucrar a mucha más gente porque sólo quienes estamos tan locos como para pensar que podemos cambiar el mundo seremos capaces de cambiarlo de verdad. GO!

por KOMERA | May 18, 2017 | Colaboraciones, Cooperación al desarrollo, Testimonios, Voluntariado
Durante esta pasada Semana Santa, Gaspar, nuestro director de proyectos, se ha trasladado hasta Burundi acompañado de otros dos voluntarios de ASU para arrancar diversos proyectos y preparar la llegada de los grupos de verano. Han visitado por primera vez la escuela de Ndava, y su ampliación ya terminada, durante el curso escolar pudiendo charlar con alumnos y profesores sobre el mismo, han medido, dibujado y trabajado en la parcela en la que se situará el centro materno-infantil, han detectado nuevas necesidades en Ndava y Muhanga, han podido visitar Tenga con el padre Arconada para poder ayudar en la construcción de una pasarela para la llevanza de agua potable… entre otras muchas, importantes, cosas 😉
Los últimos días los pasó solo en el país, y en unos de esos ratos de juegos con niños, decidió inmortalizar el libro que llevaba leyendo unos días, y que le habían regalado en la cena de Navidad, sobre lo que de verdad importa en esta vida, editado por la Fundación LQDVI, que sorprendida de que nos acordásemos de ellos en el corazón de África lo ha compartido en una publicación de su Facebook, con la que además ya hemos colaborado en otras ocasiones, y con la que mantenemos una estrecha relación.
Ojalá sea solo la primera ocasión de muchas en las que podamos seguir transmitiendo que cuando la necesidad aprieta y todo lo superfluo desaparece se hace más que palpable qué es lo que de verdad importa. ¡Juntos hasta en el corazón de África Fundación Lo Que De Verdad Importa!


por KOMERA | Jun 3, 2016 | Anuncios, Cooperación al desarrollo, Voluntariado
30 días y empieza el rock ‘n’ roll. It’s the final countdown.
Durante este verano desarrollaremos 3 proyectos simultáneos con cerca de 50 jóvenes. Esto empieza a coger velocidad y estamos convencidos de que no hay quien nos pare. Nicaragua (por partida doble en julio y agosto) y la India.
Si Nicaragua fue BOOM, esto es BOOM BOOOM (de mi corazón). Kolkata here we go!


por KOMERA | May 7, 2015 | Cooperación al desarrollo, Eventos, Premios, Voluntariado
Y por fin llegó el gran día. El pasado 21 de abril, la Fundación Mutua Madrileña, en un solemne acto presidido por el ministro de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso, y el presidente de la Fundación, Ignacio Garralda, reconoció las mejores iniciativas solidarias impulsadas por los jóvenes universitarios.
El acto, cargado de una gran ilusión, emotividad y compromiso con los más desfavorecidos, se celebró en el marco de la entrega anual de Ayudas Sociales de la Fundación Mutua Madrileña, en el que la entidad repartió un total de 650.000 euros que se destinarán a financiar 37 proyectos de acción social. Estos proyectos tienen como fin mejorar la calidad de vida de jóvenes en riesgo de exclusión social, personas con discapacidad, menores con problemas de salud, luchar contra la violencia de género e impulsar iniciativas de cooperación al desarrollo.
Aquí os dejamos las instantáneas que muestran el momento en el que los jóvenes de los proyectos ganadores de la II Edición de los Premios al Voluntariado Universitario recogen los merecidos galardones. ¡Enhorabuena a todos y la mayor de las gratitudes por vuestro trabajo!

Elena Terry, voluntaria del proyecto “Centro de acompañamiento”, de la Asociación Bokatas

Alba García, voluntaria del proyecto “Voluntariado hospitalario para niños ingresados”,
de la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de la Comunidad Valenciana (ASPANION)

Ángela Cabrera del proyecto “Despiértate”, que desarrolla la Asociación Síndrome de Down de Lleida

María Alonso, voluntaria del proyecto “Mulleres colleteiras”, impulsado por Arquitectos sin Fronteras
y estudiantes de Arquitectura de la Universidad de A Coruña

Gaspar González-Palenzuela Gracia, responsable del proyecto y comunicación del proyecto
“Ampliación de la escuela de Ndava en Burundi”, promovido por Asociación Solidaria Universitaria

Aurora Gallardo, voluntaria del proyecto “Casa de la Juventud”, de la Fundación San Juan del Castillo
Algunos de nuestros voluntarios no quisieron perderse el evento, y estuvieron presentes en la torre de Cristal de la Mutua Madrileña, en representación de todos aquellos que durante todos estos años nos habéis ayudado y habéis hecho todo esto posible. Muchísimas gracias a todos lo que de una u otra manera habéis colaborado durante estos años con ASU, voluntarios, donantes, amigos, familia, asistentes a nuestros múltiples eventos… ¡Gracias a vosotros la escuela estará terminada este verano! Unos 900 niños y niñas podrán recibir educación primaria diaria, se dice pronto… ¡URAKOZE!



Esta entrada se publicó en el blog de premiosvoluntariado.com y contiene etiquetas con Arquitectos sin fronteras, Asociación Bokatas, Asociación Síndrome de Down de Lleida, Asociación Solidaria Universitaria, ASPANION, Fundación Mutua Madrileña, Fundación San Juan del Castillo, la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de la Comunidad Valenciana, Mutua Madrileña, Premios voluntariado Fundación Mutua Madrileña, Universidad de A Coruña, Voluntariado universitario.
por KOMERA | Jul 14, 2014 | Cooperación al desarrollo, Testimonios
Evil will never have the last word, it is love that prevails
El Ángel de Burundi
Marguérite Barankitse (Ruyigi, Burundi, 1957), es probablemente una de las personas más especiales que hemos tenido oportunidad de conocer durante nuestras estancias en Burundi.
Tuvimos el placer de conocerla por primera vez en 2009, cuando nos recibió en su propia casa en Ruyigi, y algunos pudimos repetir aquel encuentro tres años más tarde. Aunque el tiempo pasa y las cosas se olvidan, los que allí estuvimos supimos aquel mismo día que había sido uno de esos momentos que te marcan la vida, y precisamente por eso, para demostrar que aunque el tiempo pase los momentos y las personas especiales no desaparecen jamás de nuestra memoria, queríamos dedicar esta pequeña entrada al Ángel de Burundi, a nuestra amiga Maggie.
Maggie nació en Burundi a mediados de los años 50, en el seno de una acomodada familia dueña de numerosas tierras. Tras estudiar en Lourdes (Francia) y en Suiza, decidió retornar a su Ruyigi natal para ser profesora de francés, ayudar en la diócesis, y devolver de esta forma a su comunidad todo lo que había tenido la suerte de aprender. Por aquel entonces Maggie era una hermosa joven burundesa con un futuro prometedor por delante y muchos sueños e ilusiones por cumplir, pero en el otoño de 1993 se cruzó en su camino la fatídica guerra civil entre las dos principales etnias del país que duraría más de una década, y su vida nunca volvió a ser la misma.
Ella nunca entendió de diferencias, y por eso, pese a ser tutsi, y aun a sabiendas de que aquello podía costarle la vida, escondió en los edificios de la diócesis a más de cien personas, la mayoría hutus perseguidos por los tutsis. Al estallar el conflicto Maggie ya había adoptado a siete niños y niñas, hutus y tutsis, y a ellos se unieron otros muchos niños y adultos que acudieron a refugiarse a la casa del obispado, donde sabían que ella les recibiría. Al principio eran unos pocos, pero a medida que avanzaron los días el grupo fue creciendo más y más, hasta que finalmente fueron descubiertos por los tutsis, que fueron hasta allí para aplicar su castigo, muchos de ellos – paradójicamente- familiares de la propia Maggie, quien se interpuso y trató de persuadirles para que no utilizaran la violencia, ofreciéndoles todas sus posesiones y su propia vida.
No obstante, todos sus esfuerzos resultaron en vano. Para castigar a Maggie por lo que ellos consideraban una traición por parte de una “hermana” tutsi, la desvistieron, la ataron a una silla, prendieron fuego a la casa del obispado para obligar a salir a todas las personas que estaban allí escondidas, y la obligaron a presenciar cómo asesinaban uno a uno a 72 refugiados, muchos de ellos amigos suyos. Aquel 24 de octubre de 1993, como ella misma cuenta, Maggie murió, pero también volvió a nacer. En medio de aquella desgracia se obró un milagro, y 25 niños, además de sus siete hijos adoptados, consiguieron salvarse.
Pese a dudar de todo y de todos, del sentido de la vida y de su existencia, Maggie entendió desde el principio que debía sobreponerse, que tenía una misión, y que dedicaría su vida a ella: decidió que tenía que cambiar el odio por la paz, y adoptó a aquellos 25 niños para demostrar que el amor es más fuerte que todas las otras cosas. Con ellos a su cargo consiguió pedir refugio a una pequeña organización alemana que operaba en Ruyigi, la cual les ayudó sin vacilar y dio a Maggie la oportunidad de plantar la semilla de una gran obra que todavía hoy sigue creciendo. La guerra no había hecho más que comenzar y poco a poco empezaron a llamar a la puerta del refugio más y más niños huérfanos. Los rumores se habían extendido por todo el país: “hay una loca en Ruyigi que acoge a todos los niños que se presenten, sean hutus o tutsis”, y así, siguiendo a aquellos 25 primeros niños, hoy han llegado a ser más de 20.000.
Fue entonces cuando, con ayuda de la comunidad internacional, Maggie abrió las puertas de “Maison Shalom” -Casa de la Paz-, que desde entonces trabaja en Ruyigi para la reinserción de los huérfanos en la sociedad. No contenta con ello, Maggie, trabajadora incansable, siguió dedicando todo su tiempo y sus recursos a los demás, y ha conseguido que Maison Shalom crezca abriendo más centros por todo el país, hospitales, escuelas de formación profesional y otros organismos encaminados a hacer crecer a la sociedad en la que vive, siempre bajo los valores del amor y la fraternidad.
Nos podríamos pasar horas hablando de las labores y los éxitos de Maggie, pero estos no se entenderían sin el mensaje que los acompaña. Han pasado más de cinco años desde que la conocimos, pero todas y cada una de sus palabras todavía retumban en nuestras mentes. Su testimonio es más que una vida, más que mil aventuras, historias y cicatrices de una guerra, es un mensaje claro y sencillo que ojalá pudiese llegar a todo el mundo: el mundo se mueve por amor.
Pese a haber sido nominada jamás le darán el Nóbel de la Paz, ella misma reniega de todo tipo de premios que solo recoge cuando con ello ayuda a que su comunidad siga creciendo. Maggie tiene demasiadas cosas que celebrar, pero ella prefiere centrar todo su esfuerzo en Maison Shalom, que sin duda es el mejor premio que le ha podido dar la vida. Esperamos que después de esta entrada podáis conocerla mejor, o que por lo menos sea suficiente para hacernos reflexionar sobre qué es lo que nos mueve en esta vida. Maggie encontró su camino en la fe y en al amor cuando la vida no se lo había puesto nada fácil. Ojalá todos nosotros pudiésemos encontrar nuestro camino como lo ha hecho ella, y sobre todo, ojalá todos tuviésemos su fuerza y ganas de cambiar el mundo.
Gracias por todo Maggie, urakoze cane.