Desde lo alto de la colina – I

Desde lo alto de la colina – I

Hace unos días, te compartíamos la gran noticia de que lanzábamos esta aventura de “Desde lo alto de la colina” para contarte más y mejor todo lo que vamos viviendo tanto en España como en Burundi. ¡Hoy por fin se hace realidad!

Burundi

Queríamos empezar poniéndote al día de nuestros proyectos en Burundi, donde estos últimos meses hemos tenido bastante movimiento.

Una buena noticia es que hemos podido comprar dos nuevos terrenos en Ndava pensando en todos los proyectos futuros que tenemos en mente: como ves nuestra vocación de permanencia en Burundi sigue intacta y parece que esto va para largo… Uno de esos terrenos será para nuestra Escuela infantil “San Nicolás” de Ndava, cuyo objetivo es plantar una semilla en los niños más pequeños, que les permita comenzar su educación y socialización antes de comenzar la escuela primaria con 6-7 años. Ya hemos conseguido parte de los fondos gracias a la ayuda de la Gymkana Esther López-Arce y tras haber resultado ganadores del Primer Premio al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña (vídeo aquí), por lo que esperamos poder empezar a construir muy pronto… ¡Komera!

Por otro lado, te contamos que la construcción de nuestra Iglesia “Madre Teresa” de Ndava, que ayudará a atender espiritualmente a los casi 1.500 niños que tendremos en nuestras escuelas, avanza muy rápido y muy pronto estará terminada. ¡Ahora nos toca ponernos con el equipamiento para poder empezar a utilizarla en verano! Por su parte, el proyecto de la capilla de la Universidad de Ngozi, que estamos llevando a cabo con la Fundación Hakuna también va viento en popa: la idea es terminarla el mes que viene y empezar con todas las actividades en primavera. Ahora, además de grandes profesionales, la idea es ayudar también a formar a grandes personas en la Université de Ngozi.

En lo que se refiere a emprendimiento social, la novedad es que desde hace unos meses está en marcha, y con mucho éxito, el molino de cereal que hemos construido en Mureke, que tiene un gran impacto en la mejora de la producción agrícola, la nutrición y la economía de esta comunidad, y que viene a complementar el molino de cereal de Ndava, que lanzamos hace ya más de un año. Además, estos últimos meses hemos lanzado dos nuevos proyectos de emprendimiento social en Ngozi: un gallinero, de la mano de nuestro siempre fiel voluntario Serges, y una granja de cerdos, en colaboración con nuestro querido voluntario Éloge. Nada nos hace más ilusión que poder ayudar a nuestros voluntarios en sus proyectos de emprendimiento… ¡Esperamos recibir por su parte algún donativo en especie en nuestra próxima visita a Ngozi!

Además, también nos hemos lanzado estos últimos meses, por primera vez, a la aventura de nuestro programa de reparto de tarjetas sanitarias para familias batwas en distintas comunidades, que les permite tener acceso al sistema burundés de salud. Un año más, hemos lanzado de nuevo nuestro ya famoso Programa de microcréditos en la Universidad de Ngozi, con el que desde hace años financiamos los estudios superiores de los mejores estudiantes de las distintas facultades de la Université de Ngozi. Y también te contamos un proyecto sencillo que nos hace especial ilusión: después de muchos años sufriendo en primera persona el esfuerzo que supone cortar leña con el hacha durante horas a 35 grados al sol en la casa de las Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta en Kirundo, nos han pedido, y hemos podido, comprarles una motosierra, lo que les supondrá un ahorro importante de dinero, tiempo y esfuerzo. Querida hacha: ¡ha sido un placer trabajar juntos pero no te echaremos de menos!

Aparte de todo esto, en los próximos meses se vienen bastantes proyectos que estamos deseando contarte: aducción de agua en Mureke, nuevas casas batwa, nuestro sueño de llevar electricidad a toda Ndava… Stay tuned!

Por último, un año más, y ya van 19, te contamos que volvemos a Burundi con nuestros programas de voluntariado internacional. Serán casi 100 voluntarios los que este verano tendrán la suerte de entregarse en el corazón de África: 1 grupo en junio para alumnos de bachillerato, dos grupos en julio para universitarios y dos grupos en agosto para jóvenes profesionales. Acabamos de lanzar el proceso, así que si no quieres perdértelo ya sabes: apúntate aquí.

España

En cuanto a novedades en España, te contamos que en octubre, celebramos nuestro I Torneo de Golf x Burundi. Tuvimos aforo completo, fue todo un éxito y este año repetiremos, así que si te gusta el deporte de los caballeros estate atento. Además, en diciembre celebramos la Navidad desde Burundi, y aunque este año no nos tocó la lotería, algún afortunado se llevó jamón del bueno cortesía de Montesierra a su casa… Y por último, estas Navidades, por octavo año consecutivo, volvimos a convertirnos en Reyes Magos y nos encargamos de conseguir los regalos de los 93 niños de la casa de las Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta: ¡muchas gracias por hacerlo posible!

También te contamos que seguimos con nuestro voluntariado mensual en Madrid, porque todo empieza en casa. Para apuntarte a echar una mano en nuestros planes con Down Madrid y las Misioneras de la Caridad, puedes hacerlo en nuestro grupo de WhatsApp y en nuestra web.

Además, te recordamos que seguimos metiéndole bastante caña a nuestra tienda de Imigambi, con café 100% social de Burundi, y a nuestra tienda de Isoko, con productos textiles de Burundi. Si quieres cambiar el mundo cada día desde casa ya sabes… ¡Más fácil imposible!

Por último, te contamos que, por cuarto año, nos hemos vuelto locos y lanzamos una nueva edición de “La 111”, el reto deportivo solidario por Burundi en el que recorremos sin parar 111 kilómetros a pie en menos de 24 horas. Será en Ávila el fin de semana del 12 al 14 de abril y puedes apuntarte aquí… si eres lo suficientemente valiente.

Y esto es todo; de momento. Si has llegado hasta aquí, solo podemos decirte gracias por estar siempre ahí. Volveremos pronto con más noticias, qué ganas de contarte… ¡Komera!

Un viaje al corazón

Un viaje al corazón

Hoy es un día especial. Por fin, después de muchos meses de trabajo “en la sombra”, podemos compartiros un proyecto que nos hace particular ilusión.

Y es que la verdad es que este proyecto se ha hecho de rogar. Y mucho. En todos estos años de trabajo en Burundi, siempre habíamos querido ir a grabar “en plan bien” al corazón de África para compartir con el mundo la labor que llevamos realizando desde hace 16 años. Y es que el “una imagen vale más que mil palabras” se debió inventar en Burundi, porque los que hemos tenido la suerte de estar allí siempre volvemos con la sensación de no poder contar con palabras algo que parece que no es de este mundo. Lo intentamos, pero siempre con la pena de no saber transmitir lo que hemos vivido.

Por unas cosas o por otras, nunca se nos presentaba la oportunidad, y así han ido pasando los años. Hasta que el año pasado una noticia lo cambió todo: fuimos seleccionados en el programa de aceleración “Talento Solidario” de la Fundación Botín, y recibimos financiación para mejorar la comunicación de nuestra entidad. Además de muchos otros cambios que muy pronto compartiremos con vosotros, lo primero que pensamos es que teníamos que compartir el grandísimo regalo que es Burundi.

Dicho y hecho. Por el fin, el sueño se hacía realidad: en abril de 2023 Carlos Bobillo se desplazaba a Burundi para grabar de la mano de Juan Prado Sendagorta, de El Burro Films. ¡Qué emoción y qué nervios por poder capturar y reflejar fielmente una belleza y una verdad tan auténticas! Y es que lo que en principio iba a ser un viaje para compartir labor que llevamos realizando todos estos años, al final se convirtió en mucho más: un viaje para compartir la belleza de los proyectos, las personas y los paisajes de Burundi. Un viaje al corazón de África. Un viaje al corazón.

Así nos recibía Burundi: la belleza del corazón de África brotó desde el primer minuto

Después de meses de mucho trabajo, por fin podemos mostraros el resultado. Por fin ha llegado al día. Por fin, os podemos invitar a viajar a corazón de África. Y a nuestros propios corazones. Esperamos que disfrutéis tanto del viaje como hemos disfrutado nosotros todos estos meses de trabajo.

Además, hemos querido aprovechar el lanzamiento del proyecto para hacer un breve making-of de “Un viaje al corazón” y entrevistar al cámara detrás de la cámara. Con todos ustedes, Juan Prado en directo para contarnos todo lo vivido en Burundi “behind the scenes” y compartir sus experiencias en el país de las mil y una colinas.

El cámara detrás de la cámara: no todo iba a ser trabajo 🙂

Juan, ¿puedes hacernos una breve presentación personal y profesional de ti? (Cómo nace tu afición por la fotografía / imagen, tipo de proyectos en los que sueles participar, etc.)
Soy Juan Prado, tengo 32 años y tengo una pequeña productora audiovisual. Hace un par de años decidí empezar por mi cuenta esta empresa, para llevar a cabo proyectos que me hicieran ilusión y fuesen más personales, y compaginar así el trabajo en grandes producciones que llevo haciendo durante más de cinco años. Acabamos de terminar nuestro primer largometraje documental, “Viaje a Ítaca”, y tenemos muchas ganas de enseñarlo.

Burundi ha sido tu primera vez grabando en África: ¿ha sido realmente como te esperabas? ¿Qué te ha sorprendido más?
No sé muy bien lo que me esperaba. Prefería no hacerme muchas ilusiones para no decepcionarme. No porque fuese la primera vez grabando sino porque fue también la primera vez como viajero. Nunca había pasado de Marruecos y tengo que decir que desde que bajé del avión estuve flipando durante un rato largo. Creo que ese rato duró dos o tres días. Me sorprendió la cantidad de gente que hay en todas partes. No había diez segundos sin que apareciese alguien. Niños por todos lados, bicis, gente mercadeando…

¿Puedes contarnos alguna anécdota vivida en Burundi que recuerdes especialmente?
Me acuerdo después de varias horas de viaje por carreteras asfaltadas a trozos, con paradas innecesarias por averías y, en fin, un viaje bastante largo, llegar a una casa a las afueras de una ciudad llena de gente, con polvo marrón que se levantaba como una nube, gente descalza y con ropas rotas, y de repente, una puerta que daba a una especie de oasis. Allí había un jardinero que recortaba cada planta con mucho cuidado. Había ancianos comiendo y niños jugando debajo de un árbol. Era la casa de las Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta. La imagen del jardinero, recortando cada rama para que las flores crecieran se me quedó marcada. Esas flores no iban a alimentar a nadie ni a quitarle la sed, ni hacerles ricos. Pero allí se cuidaban las cosas. Se cuidaban de verdad, para que crecieran con fuerza.

¿Qué dificultades, tanto a nivel técnico como a nivel personal, te has encontrado grabando en Burundi?
Creo que lo mejor fue lo fácil que es la gente a la hora de ser grabada. Creo que lo más difícil fue también la gente a la hora de ser grabada, porque se acumulaban muy rápido con la curiosidad de ver lo que estábamos haciendo y ya era imposible pillarles de estrangis.

“De repente, todo seguía su ritmo y aparecía la magia”

Burundi es un país con una belleza muy característica que no siempre es fácil de capturar. ¿Qué crees que tiene Burundi de especial? ¿Qué has hecho para tratar de capturar esa esencia y reflejarla en tus vídeos?
Burundi tiene unos paisajes curiosos porque es muy verde. Hay mucho platanero, muchos campos de arroz. También hay mucha nube, mucha lluvia. Pero sobre todo hay gente. No me imaginaba que la gente iba a marcar tanto el paisaje, es imposible imaginárselo sin personas por todos lados. Es verdad que cuando tenías tiempo y te ponías a esperar a que se olvidasen de ti, de repente, todo seguía su ritmo y aparecía la magia.

¿Qué te llevas de la experiencia? ¿Qué te llevas de Burundi y de su gente?
Me llevo muchas historias y unos recuerdos muy bonitos. Es un sitio muy amable, nos trataron muy bien en cada sitio que fuimos y espero poder volver en algún momento.

“Burundi tiene unos paisajes muy curiosos porque es muy verde”

Tras tu paso de Burundi, ¿has notado algún cambio interiormente? ¿Cómo era el Juan del vuelo de ida y el del vuelo de vuelta? ¿Cómo ha sido la evolución?
Bueno supongo que sí, es más fácil ver los cambios externos, pero esos pasan rápido y uno vuelve a estar igual que antes. Gestionar los internos es más complicado, imagino que se cocinan en secreto y cuando pasa un tiempo uno se da cuenta, porque se acuerda de un sitio, de una historia, de un momento…

Después de haber conocido de cerca los proyectos de ASU, ¿crees que la labor que estamos llevando a cabo en Burundi tiene sentido? ¿Qué destacarías? ¿Qué crees que se puede mejorar?
Tiene mucho sentido, al final trabajar desde la base es lo más importante para cualquier comunidad y más en un país tan poco desarrollado como Burundi. Se ve que los chavales van con ilusión a la escuela para poder estudiar y aprovechar esa oportunidad. Las madres agradecen los centros de maternidad porque se juegan la vida. La cadena está perfectamente soldada para que todo tenga un sentido desde el principio hasta el final.

¡Seamos luz!

¡Seamos luz!

Este verano se ha cumplido un año desde la inauguración de nuestro querido Centro materno-infantil de Ndava. Este primer año, sin duda ha estado lleno de gracias, de muchos éxitos y muchos milagros para poder salvar la vida a quienes dan vida.

Sin embargo, teníamos una “pequeña” preocupación en mente que no nos dejaba dormir bien del todo. Debido a la localización del centro en Burundi, en un entorno rural totalmente remoto y sin acceso a suministros, no teníamos acceso a electricidad. La solución de urgencia fue instalar una pequeña placa para funcionar durante el día y un generador para poder recibir y atender pacientes también por la noche. ¡Nunca se sabe cuando puede venir un parto o un enfermo!

Pero necesitábamos una solución duradera y sostenible que no nos hiciese depender de los vaivenes del combustible en Burundi, que no son pocos. Y nos dijimos: ¡seamos luz!

Para ello, removimos cielo y tierra hasta dar con la solución. Después de mucho esfuerzo y mucha suerte, conseguimos hacernos con un premio de la Fundación Anesvad, por importe de 30.000€, para llevar a cabo el proyecto de la mano de la Fundación EKI.

El proyecto ha sido sin duda ambicioso: durante casi un año, y gracias a la inestimable colaboración de la Fundación EKI, hemos trabajado intensamente en el dimensionamiento del proyecto en terreno, en la compra y preparación de los materiales, en el envío de todo el material en contenedor desde España, en el traslado de los técnicos desplazados desde España hasta Burundi y por supuesto en el propio montaje y puesta a punto de la instalación en Ndava. Una de las claves de este proyecto es que, gracias a un router y a una antena que hemos desplegado en nuestro centro, la instalación está controlada remotamente por la Fundación EKI desde Bilbao, de tal forma que sus técnicos pueden monitorizar en tiempo real la actividad de la instalación y reportar cualquier incidencia a los técnicos locales que ellos mismos formaron en Burundi. ¡Toda una revolución tecnológica en Ndava!

Finalmente, el pasado mes de mayo pudimos trasladarnos a Burundi con los técnicos de la Fundación EKI para realizar la instalación de las 36 placas fotovoltaicas, baterías y equipos, logrando poner en marcha la instalación, con la que hemos cumplido nuestro sueño de llevar luz a Ndava.

Además del grandísimo impacto que está teniendo la instalación en Ndava todos los días, una de las lecciones más valiosas que nos ha dejado este proyecto es aprender a valorar todas las cosas que damos por hecho en España pero que a este otro lado del mundo son un privilegio. ¿Te imaginas cómo sería tu vida sin electricidad? ¿Y especialmente en un país como Burundi donde el sol se pone todos los días del año a las 6 de la tarde? Es duro pensar que esa es la realidad a la que se enfrentan el 96.5% de los burundeses de zonas rurales, con las consecuencias que ello supone a nivel económico (se estima que el 25% de la renta anual de los burundeses se destina a queroseno, pilas y velas), académico (abandono escolar al no poder estudiar los niños en su casa), salud (enfermedades respiratorias e incendios derivados del uso del queroseno), medioambiental (tala de árboles para lumbre), seguridad, comunicación, vida social…

Por eso, es especialmente emocionante ver con nuestros propios ojos como un proyecto aparentemente tan sencillo genera un impacto tan radicalmente significativo en la comunidad. No sabríamos cómo transmitiros con palabras el orgullo y la ilusión que hemos podido ver en los ojos de las madres y niños de Ndava cada vez que acuden a nuestro centro para curarse…

Y por eso, queríamos dar gracias. Gracias por ser unos privilegiados. Y gracias a la Fundación Anesvad, a la Fundación EKI, a sus técnicos y a los técnicos locales en Ndava, al equipo de la EITB que se desplazó para documentar el proyecto y a todas las personas que apoyan la labor que llevamos a cabo todos los días en Burundi, pues todos juntos y trabajando en equipo hemos logrado que tener electricidad deje de ser un privilegio también en el otro lado del planeta, y que el Centro materno infantil de Ndava sea el mejor sitio del mundo para dar a luz… cuando no hay luz.

Que nunca se nos olvide… ¡seamos luz!

 

Con vosotros empezó todo – BCG

Con vosotros empezó todo – BCG

El tiempo vuela, especialmente en Burundi. En los próximos días, nuestro Centro Materno Infantil de Ndava cumplirá un año. Un año desde el día más feliz de nuestra vida. Un año desde que dimos la bienvenida al mundo a Lucía, y a los más de 300 bebés que han venido después. Un año en el que hemos dado miles de gracias por muchos pequeños milagros y por poder llevar a cabo un sueño que hasta hace muy poco parecía imposible: salvar la vida a quienes dan vida.

Abrir el centro fue sin duda un milagro, pero igual de milagro ha sido todo lo que ha ocurrido desde entonces. Siendo sinceros, al principio nuestro único objetivo era poner el centro a funcionar, pero la realidad es que cuando finalmente lo logramos no teníamos muy claro cómo íbamos a financiarlo. ¿Cómo es posible semejante error de cálculo? Muy fácil: si en algo somos especialistas en ASU es en el “Dios proveerá”, “todo acaba saliendo bien”, y “toda gran aventura comienza con un primer paso” ¿O acaso alguien puede demostrar lo contrario? Pues eso. Lo único que teníamos claro es que había que aguantar un año como fuera, pues a partir de ahí el centro sería sostenible gracias a nuestro acuerdo de cofinanciación con el Ministerio de Sanidad de Burundi vía fondos OMS. Ya solo quedaba resolver el… ¿y ahora qué hacemos?

En esas estábamos cuando, para que luego digan que la providencia no existe, recibimos un mensaje de nuestra voluntaria y amiga Marián Rodríguez-Ponga, en el que nos animaba a presentarnos al concurso BCG Colabora de Boston Consulting Group (BCG), a través del cual los empleados de la firma votan y financian 5 proyectos sociales. No os vamos a engañar, al principio pensábamos que Marián nos miraba con demasiados buenos ojos… ¿ASU? ¿Ganando el concurso BCG? Not gonna happen, pobre loca… Pero Marián insistía e insistía, y viendo su obstinación, empezamos a pensar que no perdíamos nada por intentarlo, y sobre todo, que si ella nos animaba, es porque confiaba en nosotros.

El resto de la historia… Os lo podéis imaginar. Ganamos. Sí, ganamos. Sí, ASU. Sí, el concurso de BCG. Pero rápidamente llegaron nuevos retos: el centro empezó a ir tan bien que cada día empezábamos a recibir a más y más madres. Primero fueron 3 partos por semana, luego 5, luego un parto al día, luego uno y medio… Buenísimas noticias sin duda, pero siempre con la responsabilidad de tener que financiar todos esos partos. ¿Qué pasó? Seguro que os lo podéis imaginar… Después de ese primer premio de BCG, más gente volvió a confiar en nosotros, y luego más aún. Finalmente, ha pasado un año, el centro pronto será sostenible gracias a nuestro acuerdo con el Ministerio de Sanidad de Burundi, y parece que por fin vamos a poder respirar tranquilos… hasta que nos embarquemos en una nueva aventura, pronto os contaremos 😉

Nada de esto habría sido posible sin unos cuantos locos de BCG que confiaron en nuestro proyecto cuando era poco más que una idea mal explicada en una slide de Powerpoint enviada el último día de plazo. Hay veces que la vida te sorprende. Y hay veces que la gente te sorprende. Como decía Truman Capote, “cuando alguien te da su confianza, siempre te quedas en deuda con él.” Por eso, amigos locos de BCG, queríamos daros las gracias por confiar en nosotros, no solo en nuestro nombre, sino en el de todas las madres que cada día pueden dar a luz en las mejores condiciones en nuestro centro de Ndava. Y es que no podemos estar más agradecidos porque… ¡con vosotros empezó todo!

Una pequeña revolución para una gran evolución – Fundación Botín

Una pequeña revolución para una gran evolución – Fundación Botín

¿Alguna vez te has parado a pensar en esos pequeños momentos en los que te ocurrió algo a priori insignificante pero que terminó cambiando tu vida para siempre?

Pues bien, parece que estamos en uno de esos momentos trascendentales en la vida de ASU y no queremos dejar de compartir con vosotros esta grandísima noticia.

Ahí va: después de un largo y duro proceso, hemos sido seleccionados entre más de 200 entidades de toda España en el programa de aceleración “Talento Solidario“, que impulsa la Fundación Botín y que busca potenciar organizaciones del tercer sector optimizando su gestión y estrategia.

Este programa de aceleración, líder en España, nos ayudará a potenciar nuestra estrategia, comunicación, fundraising y medición de impacto. En una primera etapa, recibiremos formación durante un año con el objetivo de mejorar nuestras principales áreas de gestión, y para ello contaremos con el apoyo de un mentor experto que nos acompañará en la elaboración de un plan estratégico, un plan de captación de fondos y un plan de comunicación.

Posteriormente, en una segunda etapa, podremos optar a financiación por parte de la Fundación Botín para reforzar nuestro equipo, ampliar nuestro alcance y seguir así ayudando cada día a más personas.

Se trata de un paso importantísimo en nuestros 15 años de historia y que nos permitirá dar un paso de gigante como organización y crecer exponencialmente para afrontar los muchos retos que tenemos por delante. Sin duda, toda una pequeña revolución para una gran evolución.

Además de ASU, este año se suman a la red impulsada por Fundación Botín, y de la que ya forman parte más de 260 organizaciones sociales, Fundación Agua de Coco, Fundació Joan Salvador Gavina, Fundación Nantik Lum, ANAC, Asperger Asturias, AERESS, Asotrame, Fundación PORQUEVIVEN, FEDE, ASPACE, ASEAFLovaas Foundation.

Os dejamos más información sobre el programa aquí y en el vídeo a continuación: 

Salvar la vida a quienes dan vida – Fundación Mutua Madrileña

Salvar la vida a quienes dan vida – Fundación Mutua Madrileña

¡Qué contentos, emocionados y satisfechos estamos! El pasado jueves 3 de marzo de 2022, la Fundación Mutua Madrileña, en un solemne acto presidido por S.M. la Reina Doña Letizia, acompañada por la ministra de Justicia, Pilar Llop Cuenca, y el presidente del grupo Mutua y su fundación, Ignacio Garralda Ruiz de Velasco, hizo entrega de las X Ayudas a Proyectos de Acción Social entre las que nuestro proyecto en Burundi “Salvar la vida a quienes dan la vida” resultó ganador. Por parte de ASU ONG, asistieron Jaime Linares, Gaspar González-Palenzuela y Carlos Bobillo.

El proyecto nace como respuesta para prestar atención médica en la comunidad de Ndava, una de las zonas más remotas del país más pobre del mundo, donde el acceso a una asistencia sanitaria de calidad era hasta ahora inexistente, trasladándose esto en uno de los índices de mortalidad entre madres y de la población infantil más altos del mundo (110 muertes x 1.000 niños en el momento de nuestra llegada a Ndava) y ello además en uno de los países con mayor tasa de fertilidad del mundo (5,3 hijos de media por mujer).

Se busca así facilitar una atención médica de calidad, gratuita y sostenida en el tiempo, con ánimo de servir como referencia en la provincia de Kayanza y con la vocación de convertir el centro materno infantil en un centro de referencia en la zona norte del país, rompiendo de esta forma las barreras económicas que impiden el acceso a los cuidados necesarios para madres y niños durante todo el proceso del embarazo, el parto y el post-parto. Asimismo, el centro se centra en la atención de epidemias (malaria, SIDA y tuberculosis) y malnutrición.

El premio recibido para este proyecto, que ha sido seleccionado entre más de 700 propuestas, nos permitirá aumentar exponencialmente la capacidad del centro para poder llegar a toda la comunidad de Ndava (≈ 60.000 personas) y satisfacer la altísima demanda que nos estamos encontrando entre la población local debito al éxito del centro en estos 8 meses de funcionamiento.

Queremos por tanto, agradecer una vez más a la Fundación Mutua Madrileña, así como a todas las personas que forman parte de la misma y que trabajan diariamente por seguir impulsando esta y otras iniciativas, su apoyo, su generosidad y su confianza en este proyecto que nos permitirá, hasta la entrada en vigor del acuerdo de colaboración público-privada con el Ministerio de Sanidad de Burundi para la cofinanciación del Centro, seguir brindando atención médica de calidad a madres y niños en la comunidad de Ndava.

Igualmente queremos extender nuestro agradecimiento a todas las personas, que de manera individual o a través de otras instituciones, nos han ayudado durante estos últimos años a llevar a buen término la construcción del centro, a ponerlo en marcha con el mejor equipamiento, material médico y medicinas, a todos aquellos que han financiado con donaciones las diferentes infraestructuras, y por supuesto a los socios, que son el motor y el alma de ASU ONG y que nos animan cada día a seguir trabajando por los que más lo necesitan.

Gracias a todos por permitirnos haber podido convertir en una realidad un sueño de muchos años para toda la comunidad de Ndava. Gracias una vez más por ayudarnos a garantizar una atención sanitaria de calidad y por poder brindar a madres y bebés un lugar digno en el que dar a luz y llegar a este mundo.

Como decía Ignacio Garralda en su intervención durante el acto, citando una anécdota sobre cómo los japoneses enviaron material en la peor época de la pandemia Covid en Europa, no debemos dejar de tener presente que “somos olas de un mismo mar, hojas del mismo árbol y flores de un mismo jardín. No lo olvidemos nunca”.

Que no se nos olvide nunca el porqué de nuestra misión.

¡Mil gracias!

© Casa de S.M. el Rey – S.M. la Reina Doña Letizia y Gaspar González-Palenzuela Gracia

© Fundación Mutua Madrileña

© ASU ONG – Gaspar González-Palenzuela Gracia, Carlos Bobillo Barbeito y S.M. la Reina Doña Letizia

© ASU ONG – Gaspar González-Palenzuela Gracia, Jaime Linares Salazar y Carlos Bobillo Barbeito

© ASU ONG – Carlos Bobillo Barbeito