¡Ahí es!

¡Ahí es!

Este verano, una vez más, hemos vuelto a casa.

Y ahora, ya de vuelta a la realidad, nos sentimos en la obligación de contar todo lo que hemos vivido, aunque la verdad es que no sabemos muy bien por dónde empezar. Pero merece la pena intentarlo, porque si algo hemos aprendido estos meses es que tenemos que compartir con el mundo ese gran regalo que es Burundi, que después de tantos años seguimos sin ser capaces de entender del todo, y que sigue descubriéndose poco a poco, en lo escondido.

Y es que Burundi se nos ha revelado una vez más como una realidad completamente diferente, oculta para la mayoría pero muy palpable para aquellos que tienen los ojos del rostro -y del corazón- bien abiertos.

Este año, sabíamos que todo iba a ser diferente. Empezando porque hemos batido todos nuestros récords: en total hemos sido 70 españoles -y algún que otro mexicano infiltrado- los que hemos podido disfrutar de la realidad del corazón de África, de ese pequeño rincón del mundo al que tenemos la suerte de poder llamar casa. Ha sido el año de más viajes -cuatro en total- y de más jóvenes trabajando para poder seguir desarrollando proyectos y abriendo nuevas vías de colaboración, pero si algo hemos aprendido es que los números dan igual, porque lo verdaderamente importante ha sido la huella que todas estas experiencias han dejado en Burundi y en nuestro corazón.

Arrancamos el mes de junio con un grupo de 17 jóvenes del colegio Aldovea que llevaron a cabo, como desde hace ya más de 15 años, un campamento de verano para 125 niños, repartieron material de cooperación y, como novedad, ayudaron a construir nuestra nueva escuela secundaria técnica en Ndava cuyas obras están en plena ejecución. Acabaron, dónde si no, trabajando con las Misioneras de la Caridad en Kirundo, ese lugar lleno de paz y amor al que nunca nos cansaremos de volver.

Grupo del colegio Aldovea en la construcción de nuestra Escuela Secundaria Técnica San José de Ndava

Y llegó julio, y con la llegada del nuevo mes casi 40 jóvenes aterrizaron en Burundi. Durante su estancia en Burundi, los universitarios se dividieron en dos grupos para llevar a cabo durante todo el mes nuestro tradicional campamento de refuerzo escolar en nuestra escuela primaria de Ndava, y para trabajar mano a mano con nuestras queridas sisters de Kirundo. Así latió nuestro corazón esas semanas:

“Cuando volvamos a Madrid y vuelva nuestra rutina, nuestro cansancio y nuestros miedos, no dejes por favor que nos olvidemos de todas estas personas y de su ejemplo, porque claramente nos estás hablando a través de ellos. Y es que aunque muchas veces no podamos comunicarnos fácilmente, estas personas nos hablan. Nos hablan a través de la sinceridad de su mirada y de la alegría contagiosa de su sonrisa. Y en el fondo, a través de su ejemplo, eres Tú quien nos habla, regalándonos un inagotable testimonio de fe y esperanza. Qué suerte poder aprender tanto de ellos y de Ti. Ojalá no lo olvidemos nunca.”

Grupo de universitarios en el tradicional campamento de verano en nuestra escuela primaria de Ndava

Por último, en el mes de agosto aterrizaron en Burundi 16 jóvenes profesionales que decidieron pasar sus pocas vacaciones dándose a los demás. Empezaron en la Universidad de Ngozi impartiendo un curso de desarrollo personal y profesional para más de 400 alumnos (la previsión inicial era de 150…) y a la vez llevaron a cabo un campamento de niños por las tardes. Acabaron su viaje también en Kirundo con las sisters, que nos abrieron de par en par las puertas de su casa -y de su corazón- como llevan haciendo desde hace más de 15 años y como han hecho una vez más a lo largo de los 3 meses que hemos pasado con ellas este verano. Con ellas, pudieron compartir varios días de entrega y de oración que les unieron aún más como familia.

Esa unión hizo brotar el espíritu de esta manera:

“Fuimos unos y volvimos otros, los mismos pero distintos. Corazón lleno. Tratando de asimilar todo lo vivido en el corazón de África. Aprendimos que es difícil comunicarse con personas que no hablan tu mismo idioma, pero que es fácil entenderse con el lenguaje del amor: abrazos, besos, sonrisas y bailes; no se necesita más. Hemos comprendido que, cuanto más das y más vacío te quedas, más espacio hay para llenarse con Amor y paradójicamente, más lleno estás. Hemos aprendido que tenemos que agradecer más, hasta lo más pequeño. Porque es nuestro deber y salvación dar gracias siempre y en todo lugar. Que es ahí. Ahí dónde el corazón vibre, la cabeza esté en calma y el alma contenta. ¡Ahí es!”

Grupo de jóvenes profesionales en la casa de las Misioneras de la Caridad de Kirundo

Ya os lo decíamos: no sabíamos muy bien cómo contaros con detalle todo lo vivido estos meses. Pero en el fondo los detalles dan igual, porque más que todas las vivencias, simplemente queríamos compartir lo que llevamos en nuestro corazón. Compartir que tenemos que dar gracias. Compartir que somos testigos de una realidad tras la cual se esconde el sentido del sufrimiento y el secreto de la felicidad. Compartir que Burundi es un regalo y que en nuestras manos está lo que queremos hacer con él. ¡Compartir que ahí es!

I Campaña Quirúrgica Burundi

I Campaña Quirúrgica Burundi

Poco para nosotros es mucho para Burundi y poco para Burundi es mucho para nosotros.

Este pasado mes de abril hemos conseguido hacer realidad un proyecto que hasta hace bien poco habría resultado impensable. Y es que, después de casi un año de mucho trabajo, finalmente hemos podido llevar a cabo nuestra primera campaña quirúrgica en Burundi.

Cuando nos planteamos el proyecto, sabíamos que iba a ser complejo, muy complejo. Y por eso decidimos ir con pies de plomo y empezar con un proyecto piloto que no se nos fuera de las manos. Para ello, el primer paso fue inventariar y recopilar todas las medicinas y el material quirúrgico necesarios para llevar el proyecto a cabo: una pequeña parte la compramos en Ngozi, otra en Bujumbura y una gran parte la conseguimos en España. En paralelo, lanzamos una recaudación de fondos que fue todo un éxito para poder afrontar todos los gastos del proyecto: desplazamientos de los pacientes, estancia en el hospital, compra del material médico y medicinas, etc. Y, por último, empezamos a trabajar con el Hospital de Ngozi, donde se desarrollaría la campaña quirúrgica, para organizar conjuntamente el proyecto de forma que todo quedara bien atado.

Pero al llegar a Burundi, como siempre pasa, todo cambió rápidamente. Tuvimos que olvidarnos un poco de nuestra nuestra planificación previa, nuestros tiempos… y sumergirnos en la realidad corazón de África. El resumen: nuestro pequeño proyecto piloto rápidamente se convirtió en una lista de 280 personas llamando a nuestra puerta para que pudiéramos operarles. La mayoría, casos muy complicados venidos de todo Burundi: tumores, úlceras, quemaduras, secuelas de accidentes graves…

Pero si algo nos gusta en ASU son los retos, así que nos pusimos manos a la obra. Para ello, lo primero que hicimos fue llevar a cabo un importante cribado para seleccionar los casos en los que más podíamos ayudar, y una vez lo terminamos, nos lanzamos a la aventura sin perder ni un minuto. Han sido muchas operaciones, muchos días de quirófano de sol a sol, con muchísimas dificultades: diferencias de idioma y cultura, falta de equipamiento, el reto de trabajar en equipo y formar al personal local del hospital para que puedan seguir operando el resto del año… En resumen, días increíbles con muchas emociones: alegría y cansancio, felicidad y consuelo, sonrisas y lágrimas, discusiones y abrazos…

Médico de Komera operando a un niño

Sin duda, todo el esfuerzo ha merecido la pena. Además de toda la formación y el conocimiento médico que se queda en Burundi y que permitirá mejorar mucho las cosas de ahora en adelante, pudimos llevar a cabo 65 intervenciones. Son 65 personas, 65 historias, 65 vidas cambiadas… Pero en el fondo, los números dan igual. Y es que por cada una de esas vidas habría merecido la pena el proyecto.

Nada de esto habría sido posible sin el empeño y la valentía de nuestro equipo médico. Hacer una campaña quirúrgica de este tipo en un país como Burundi es difícil de por sí, pero ser los primeros requiere además de muchas más ganas, trabajo, ilusión y empeñarse en darlo todo por ayudar a los demás pese a todas las dificultades. Por eso queremos agradecerles cada momento. Gracias al Dr. César Casado, el capitán del barco, cirujano incansable de sol a sol, y que necesitó una sola cirugía para dejar a todos los burundeses con la boca abierta, aunque todavía tenga que mejorar su gusto a la hora de elegir pizzas. Al Dr. Luis Díaz, increíble cirujano plástico y persona, capaz de repartir paz a todo el equipo incluso en los momentos más complicados. A la Dra. Estefanía Fernández, azote de los policías de aduanas y cirujanos burundeses a la vez que repartidora oficial de Chupa Chups / flautista de Hamelín de Ngozi. A Noelia Arenas, líder en la organización del quirófano para poner a todos firmes, pero también líder en la cerveza nocturna de rigor para reponer fuerzas y afrontar un nuevo día en el frente. A Gloria Thous, compradora número 1 de sambosas y trabajadora incansable que resistió y venció a cada microbio de Burundi.

Además, todo esto ha sido posible gracias a nuestra contraparte local en terreno ASEDR, a la inestimable colaboración de todo el personal médico del Hospital de Ngozi, a todos los pacientes que pusieron sus vidas en nuestras manos, y a Inma Gómez, Patri Sendagorta, Manolo Conde, Cris Antolín, Juan Prado, Amidou Nshimirimana & Carlos Bobillo “Bobi”, que nos acompañaron y apoyaron durante esta gran aventura en Burundi. Sin cada uno de ellos este proyecto no habría sido el mismo y por eso solo podemos deciros gracias de corazón.

Y por último pero no por ello menos importante, no podemos dejar de agradecer también a todos los socios, amigos y familia de ASU y del equipo sanitario, por su apoyo y por confiar en nosotros para ayudar a personas desconocidas en un lugar desconocido. Porque poco para nosotros es mucho para Burundi y poco para Burundi es mucho para nosotros.

“La 111” – Ruta Teresiana Benéfica 111km

“La 111” – Ruta Teresiana Benéfica 111km

Después de correr la I Maratón de Burundi, hemos terminado de perder la cabeza. Porque 111km no son tantos y porque estamos locos por cambiar el mundo 🙂

Hemos pensado que la Ruta Teresiana de 111 kilómetros, que normalmente se hace en 4 etapas, nos sabe a poco y la vamos a intentar recorrer en una sola. Suena a locura, y efectivamente lo es. La idea es caminar durante 24 horas (o menos), sin dormir, sin echarse la siesta, básicamente sin parar. Saldremos desde Alba de Tormes el sábado 25 de marzo por la mañana, y llegaremos a Ávila el domingo 26 al mediodía. Durante el camino: risas, lloros… ¡incluso delirios! Pero, sobre todo, lo que no faltará en ningún momento es ilusión y esperanza.

El objetivo del reto: recaudar fondos para la construcción de nuestra escuela secundaria técnica en Ndava, Burundi. Porque andando también podemos cambiar el mundo, y porque «cada paso cuenta». Y es que en cada paso que demos, nos acordaremos al mismo tiempo de todos los que nos apoyáis en esta locura y que con vuestro esfuerzo nos empujáis hacia la meta, y por supuesto tendremos muy presentes también a todos esos niños, de Burundi y de cualquier parte del mundo, que cada día se ven obligados a caminar durante innumerables horas simplemente para poder estudiar y tener un futuro. Por eso, daremos siempre «un paso más por los que no pueden rendirse».

Para conocer toda la info sobre este reto entra aquí.

Construyendo el futuro en Ndava – LEGO

Construyendo el futuro en Ndava – LEGO

Hace un año, por estas fechas, Jaime Bobillo de LEGO y Carlos Bobillo de ASU se subían en un avión rumbo a Burundi con una misión “secreta”. Entre otras muchas cosas, uno de los objetivos de ese viaje era lanzar un proyecto piloto en nuestra querida Ndava, un proyecto totalmente innovador del que no hemos querido contar nada hasta comprobar que tenía sentido y que realmente podía mejorar la vida de las personas con las que trabajamos día a día en Burundi.

Hoy, un año después de su lanzamiento, y tras comprobar el gran impacto que está teniendo el proyecto en Burundi, nos hace mucha ilusión contaros que nos hemos aliado con LEGO para desarrollar proyectos tanto en Burundi como en España, convirtiéndonos en unos de sus 3 partners en nuestro país.

El primer proyecto que hemos desarrollado conjuntamente en Burundi, “Build Your Tomorrow”, es un programa para el fomento de la creatividad y el desarrollo personal a través de LEGO para los niños de nuestra escuela primaria San Josemaría de Ndava, con el objetivo de potenciar su integración a todos los niveles.

Asimismo, en España ya llevamos varios meses colaborando también con LEGO, habiendo desarrollado conjuntamente distintos proyectos con niños en riesgo de exclusión (de la mano de la Fundación Hakuna) y con síndrome de Down (en colaboración con Down Madrid).

La idea con estos proyectos es muy sencilla: buscamos explorar el lado más creativo de los niños, dando rienda suelta a su imaginación y a sus sueños para que comiencen a construir su futuro lo antes posible. Porque creemos que jugar es algo que deben hacer todos los niños del mundo. Y no solo porque los niños tienen que pasárselo bien, que por supuesto, sino porque jugar estimula su curiosidad, despierta su creatividad, les ayuda a expresar sus ideas e inspira el amor por el aprendizaje para toda su vida. Y es que está demostrado que los niños que juegan y aprenden haciéndolo, adquieren todo tipo de habilidades para afrontar los retos de su vida futura.

Ampliación de la escuela de Ndava de Komera

Escuela primaria San Josemaría donde llevamos a cabo el proyecto “Build Your Tomorrow”

Con nuestro proyecto “Build Your Tomorrow” buscamos que los casi 1.000 niños de nuestra escuela primaria de Ndava, que pronto serán 1.500 con la secundaria que estamos construyendo, jueguen aprendiendo y aprendan jugando. En concreto, el proyecto consiste en la organización de talleres semanales de LEGO con una duración de 2 horas. Estos talleres son impartidos por un profesor con formación previa en LEGO y se llevan a cabo con materiales donados por la Fundación LEGO que hemos trasladado específicamente a Burundi para este proyecto.

Proyecto educativo de LEGO y KOMERA en Burundi

Trabajando en equipo para lograr mejores resultados

Además de todo lo anterior, creemos que el proyecto “Build Your Tomorrow” refuerza de forma inmejorable el método de aprendizaje a través de valores y virtudes que desarrollamos en nuestra escuela de Ndava, pues fomenta valores universales como el respeto, la confianza, la creatividad, la generosidad, la paciencia, la voluntad, la tolerancia, la reflexión colectiva, la colaboración, la superación, etc. Y además, favorece la integración de los niños, pues al comunicar sus pensamientos, al comprender a los demás a través de la interacción y al compartir ideas, los alumnos no solo son capaces de disfrutar con los demás, sino que también pueden construir relaciones más fuertes entre ellos.

Y es que, en este proyecto, los niños son los verdaderos protagonistas. Son ellos los que eligen, prueban diferentes métodos y dirigen sus propios experimentos, y esto es lo que vemos que marca la diferencia a la hora de aprender. Eso no significa que el profesor no participe. Pero sí lo hace de forma distinta, dejando que sean los niños quienes tomen sus propias decisiones para acelerar su aprendizaje. Pudimos ver un ejemplo muy claro durante nuestro viaje a Burundi, cuando el profesor retó a los niños a construir la torre más alta posible sin que esta se cayese, guiándoles en la existencia de un problema y en el desafío que suponía, pero sin revelarles la solución de ensanchar la base.

Proyecto educativo de LEGO y KOMERA en Burundi

“Lo importante es jugar aprendiendo y aprender jugando”

Un año después de su lanzamiento, empezamos a ver poco a poco los resultados del proyecto “Build Your Tomorrow” en los niños, así como la buenísima acogida que está teniendo en la escuela tanto por parte de los alumnos como de los profesores. Y por eso, hoy nos hace especial ilusión contaros nuestra alianza con LEGO para comenzar a construir el futuro de los niños de nuestra escuela de Ndava. Porque los niños son niños, nazcan donde nazcan, y dejarían de serlo si nos olvidamos de su futuro. ¿Te animas a construirlo juntos?

2023: despegamos

2023: despegamos

Otro año más llega el 31 de diciembre y, una vez más, hacemos balance de lo que han sido estos últimos doces meses.

Este año el balance es sencillo: el 2022 ha sido sin duda alguna el mejor año de la historia de ASU. El año en que despegamos, en sentido literal y figurado.

Aunque no nos haya tocado el gordo (y eso que este año estábamos convencidos de que sí lo haría), estamos felices porque en todo lo demás hemos tenido suerte; mucha suerte. Y como la felicidad se contagia, no queríamos dejar de compartir con vosotros todos estos buenos momentos. Preparaos: despegamos.

Lo mejor de este año 2022 ha sido sin duda poder volver a casa. En total, han sido 6 viajes a Burundi, en los que han participado más de 60 voluntarios -récord histórico- y en los que hemos podido retomar nuestros campamentos de verano, nuestros cursos en la Universidad de Ngozi, nuestras estancias con las Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta… Burundi nos ha sorprendido como lo hace siempre, y es que el corazón de África es sin duda un lugar mágico y único donde cada año es posible tocar el cielo en la tierra.

Además del voluntariado, 2022 ha sido también un año récord para nuestra pata de cooperación al desarrollo en Burundi, en la que actualmente llevamos a cabo un total de 15 proyectos en las distintas áreas en las que trabajamos.

En educación, ya estamos trabajando en la ampliación a secundaria de nuestra escuela de Ndava, y pronto os contaremos novedades de nuestro nuevo proyecto de microcréditos en colaboración con nuestra querida Universidad de Ngozi.

En sanidad, seguimos emocionados de que en nuestro Centro materno infantil de Ndava siga salvando la vida a quienes dan vida, siga dando respuesta a las necesidades médicas más elementales de miles de personas y siga produciendo milagros cada día. Además, este año ha sido muy especial por haber podido cambiar la vida de Gilby, del que pronto os contaremos novedades.

En infraestructuras, no podemos estar más felices de ser luz para Ndava con nuestra instalación solar fotovoltaica para que nuestro Centro materno infantil de Ndava sea el mejor sitio del mundo para dar a luz… cuando no hay luz. Además, estamos en proceso de construcción de una iglesia en Ndava, proyecto que compartiremos con vosotros pronto.

En deporte, os contamos también muy ilusionados que seguimos con nuestro proyecto de rugby con valores, que hemos hecho una alianza con LaLiga para que se cumplan muchos sueños en Burundi, y que hemos organizado la primera maratón de Burundi uniendo nuestras queridas Ngozi y Ndava para demostrar que corriendo también se puede cambiar el mundo.

Por último, en lo que se refiere a nuestra área de emprendimiento social, el 2023 viene cargado de importantes novedades y desafíos que enseguida podremos gritar al mundo. Solo os damos tres pistas: café, restauración y textil. ¡Va a ser muy emocionante! 🙂

Este año ha sido especial porque hemos podido retomar nuestros programas de voluntariado también aquí en Madrid, llevando a cabo distintos proyectos con Hakuna, con la Fundación Down Madrid y con nuestras queridas Misioneras de la Caridad. Después del parón por el COVID este ha sido sin duda uno de los mejores regalos que nos ha podido hacer el 2022.

Y hablando de regalos, este año tenemos que estarle muy agradecidos a los Reyes también porque no podemos olvidarnos de la gran cantidad de premios y concursos que hemos ganado y que han hecho que haya sido posible sacar adelante todos los proyectos que os contábamos anteriormente. Una vez más, solo podemos decir gracias.

Por último, el 2022 también ha sido el año de despegue para nuestra comunicación, como veréis muy próximamente, para nuestros eventos, en los cuales hemos podido celebrar nuestro XV aniversario y muchas otros buenos momentos, y para nuestro equipo, que cada año sigue creciendo.

¿Y qué nos dejamos para el 2023? Como os hemos contado, este nuevo año viene fuerte y cargado de nuevos proyectos, pero nosotros solo le pedimos una cosa: poder seguir ayudando a quienes más lo necesiten tanto en España como en Burundi. Porque aunque todos estos proyectos, números y récords son sin duda grandes noticias, no podemos olvidarnos de que ASU siempre ha sido una ONG de personas y no de cifras. Por eso queríamos pararnos un momento para reflexionar y para no olvidarnos de lo importante; de que estamos aquí para servir. De que si cambiamos nuestra mirada no hay nada imposible, de que somos unos afortunados por poder continuar este sueño que ya cumple 15 años, y de que tenemos que dar las gracias, infinitas gracias.

Por eso nos acordamos estos días especialmente de todas las personas que formáis parte de esta pequeña familia que es ASU: beneficiarios, voluntarios, socios, donantes, equipo y demás amigos que hacéis que este sueño siga vivo cada día. Y por eso queríamos daros las gracias por estar siempre ahí, por confiar en nosotros para cambiar este mundo cada vez más complejo, por corregirnos cuando tenemos algún despiste –cosas de humanos-, y por compartir vuestras ideas, inquietudes y sueños con nosotros. A este lado también aprendemos mucho.

Nos vemos el año que viene. Agarraos fuerte a vuestros asientos porque… ¡Despegamos!

Sueños cumplidos en Ndava – LaLiga

Sueños cumplidos en Ndava – LaLiga

Este año ha sido muy especial en Burundi, y es que siempre nos hace especial ilusión volver a casa.

También nos hace especial ilusión contaros que este año hemos cumplido un sueño, para nosotros y para los beneficiarios de nuestros proyectos en Burundi. Un sueño que se cuenta muy rápido pero que se ha fraguado a fuego lento. Ahí va: después de meses de diversas reuniones, nos hemos aliado con LaLiga para el desarrollo de proyectos conjuntos en Burundi. El objetivo es sencillo: mejorar la vida de los burundeses a través del fútbol y sus valores.

Dentro de este acuerdo se enmarca nuestra primera acción conjunta: el proyecto “One Goal One Dream”, que se desarrolló este verano en Ndava con el objetivo de promover la igualdad de oportunidades a través de la organización de un torneo de fútbol femenino infantil, y que fue el proyecto escogido por LaLiga como acción para el final de la temporada en España.

Con este proyecto con LaLiga buscamos, además de cubrir las necesidades básicas de los burundeses, ir un paso más allá para lograr el desarrollo integral de la persona, potenciando los deportes y el ocio en Burundi como instrumentos de integración social y desarrollo personal a través de los valores que promueven.

Equipos finalistas del torneo “One Goal One Dream” posando antes las cámaras

El torneo “One Goal One Dream” reunió a 50 niñas de entre 12 y 16 años de la colina rural de Ndava, donde concentramos la mayoría de nuestros proyectos en Burundi desde nuestros inicios. El objetivo: promover la igualdad de oportunidades a través del fútbol y sus valores -compañerismo, respeto, solidaridad, superación- como inspiración para los niños para alcanzar sus metas y sueños. Para ello, todos los partidos organizados durante el torneo se acompañaron con charlas educativas sobre los valores del deporte y de LaLiga. Además, los cuatro equipos participantes reunieron a niñas de diferentes edades, etnias y grupos sociales con el objetivo de promover la cohesión social y la solidaridad, y de luchar contra la discriminación.

Lance del juego la final del torneo “One Goal One Dream” que enfrentó al equipo de la Fundación Real Madrid con la Fundación Atlético de Madrid

Es importante señalar que el fútbol femenino aún está dando sus primeros pasos en Burundi, por lo que este torneo llega en el momento perfecto, al coincidir además con la reciente clasificación de la selección nacional femenina para la Copa Africana de Naciones por primera vez en su historia. El torneo “One Goal One Dream” es un paso importante en esta dirección, ya que anima a las niñas a aumentar la confianza en sí mismas, a participar activamente en la sociedad y a adquirir una mayor independencia.

“Lo importante es participar y disfrutar haciéndolo”

El torneo se celebró con gran expectación, en un ambiente festivo y con cientos de personas presentes como espectadores. En el partido final, el equipo de la Fundación Real Madrid se impuso al equipo patrocinado de la Fundación Atlético de Madrid por un ajustado marcador de 2-1. Independientemente del resultado, lo más llamativo fue sin duda la cara de felicidad de todas los participantes, que nos recuerda la esencia de los valores del deporte: lo importante es participar y disfrutar haciéndolo.

El resultado del torneo no pudo ser más positivo. Amidou Nshimirimana, director de proyectos de nuestra contraparte local en Burundi, ASEDR, nos lo contaba así: “el fútbol es un lenguaje global que no entiende de etnias ni de géneros, y precisamente por eso es la mejor herramienta de la que disponemos para eliminar todas esas fronteras que no deberían existir”.

Amidou Nshimirimana, director de proyectos de ASEDR, en una de sus charlas fomentando los valores del fútbol

El torneo contó con la presencia de Carlos Bobillo, de ASU, y también con un invitado muy especial que causó sensación entre los asistentes: Raoul Byamungu, buen amigo de ASU ONG y delantero de la selección nacional de Burundi y del Messager FC Ngozi. Tras participar en algunos de los partidos y entregar los distintos trofeos en medio de una gran emoción, nos contaba que: ” no hace mucho tiempo, yo también era un niño que soñaba con algo que parecía imposible, pero días como hoy nos recuerdan que lo único imposible es lo que no intentamos, y que con trabajo y esfuerzo los sueños se hacen realidad si realmente crees en ellos”.

Raoul Byamungu, delantero de la selección de Burundi, y Carlos Bobillo, de ASU, entregando el premio a los ganadores

Walt Disney decía que “nuestros sueños pueden convertirse en realidad si tenemos el valor de perseguirlos”. Sin duda, el proyecto “One Goal One Dream” supone un gran primer paso para que los niños de Ndava se lancen a conquistar sus sueños y cambien su futuro.