ASU ONG galardonada en la II Edición de los Premios al Voluntariado Universitario

ASU ONG galardonada en la II Edición de los Premios al Voluntariado Universitario

Y por fin llegó el gran día. El pasado 21 de abril, la Fundación Mutua Madrileña, en un solemne acto presidido por el ministro de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso, y el presidente de la Fundación, Ignacio Garralda, reconoció las mejores iniciativas solidarias impulsadas por los jóvenes universitarios.

El acto, cargado de una gran ilusión, emotividad y compromiso con los más desfavorecidos, se celebró en el marco de la entrega anual de Ayudas Sociales de la Fundación Mutua Madrileña, en el que la entidad repartió un total de 650.000 euros que se destinarán a financiar 37 proyectos de acción social. Estos proyectos tienen como fin mejorar la calidad de vida de jóvenes en riesgo de exclusión social, personas con discapacidad, menores con problemas de salud, luchar contra la violencia de género e impulsar iniciativas de cooperación al desarrollo.

Aquí os dejamos las instantáneas que muestran el momento en el que los jóvenes de los proyectos ganadores de la II Edición de los Premios al Voluntariado Universitario recogen los merecidos galardones. ¡Enhorabuena a todos y la mayor de las gratitudes por vuestro trabajo!

Centro de Acompañamiento Bokatas

Elena Terry, voluntaria del proyecto “Centro de acompañamiento”, de la Asociación Bokatas

ASPANION

Alba García, voluntaria del proyecto “Voluntariado hospitalario para niños ingresados”,

de la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de la Comunidad Valenciana (ASPANION)

Desppiértate Down Lleida

Ángela Cabrera del proyecto “Despiértate”,  que desarrolla la Asociación Síndrome de Down de Lleida

Mulleres Colleiteiras

María Alonso, voluntaria del proyecto “Mulleres colleteiras”, impulsado por Arquitectos sin Fronteras 

y estudiantes de Arquitectura de la Universidad de A Coruña

Asociación Solidaria Universitaria

Gaspar González-Palenzuela Gracia, responsable del proyecto y comunicación del proyecto 

“Ampliación de la escuela de Ndava en Burundi”, promovido por Asociación Solidaria Universitaria

Casa de la Juventud_Pueblos Unidos

Aurora Gallardo, voluntaria del proyecto “Casa de la Juventud”, de la Fundación San Juan del Castillo

Algunos de nuestros voluntarios no quisieron perderse el evento, y estuvieron presentes en la torre de Cristal de la Mutua Madrileña, en representación de todos aquellos que durante todos estos años nos habéis ayudado y habéis hecho todo esto posible. Muchísimas gracias a todos lo que de una u otra manera habéis colaborado durante estos años con ASU, voluntarios, donantes, amigos, familia, asistentes a nuestros múltiples eventos… ¡Gracias a vosotros la escuela estará terminada este verano! Unos 900 niños y niñas podrán recibir educación primaria diaria, se dice pronto… ¡URAKOZE!

Esta entrada se publicó en el blog de premiosvoluntariado.com y contiene etiquetas con Arquitectos sin fronteras, Asociación Bokatas, Asociación Síndrome de Down de Lleida, Asociación Solidaria Universitaria, ASPANION, Fundación Mutua Madrileña, Fundación San Juan del Castillo, la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de la Comunidad Valenciana, Mutua Madrileña, Premios voluntariado Fundación Mutua Madrileña, Universidad de A Coruña, Voluntariado universitario.

Bienvenidos a vuestra casa

Bienvenidos a vuestra casa

“A journey of thousand miles begins with a single step”

Necesitamos tu ayuda.

Y estamos de enhorabuena, porque 20 nuevos voluntarios han dado ese paso y ya han comenzado con nosotros este increíble viaje que empieza ahora, pero que estamos seguros continuará mucho más allá de aterrizar en Madrid a su vuelta de Burundi. Seguimos creciendo, gracias a todos los que comparten nuestras inquietudes y nuestros sueños, y creen en nuestros proyectos. Cada vez somos más, y por eso y porque nuestro objetivo es seguir avanzando, afrontando nuevos retos y alcanzando nuevas metas, este año hemos dado un paso hacia delante y nos hemos lanzado con un nuevo proyecto.

Así que por primera vez, serán dos los grupos que viajarán a Burundi este verano. Además de trabajar con las Misioneras de la Caridad, desarrollaremos dos proyectos diferentes: en julio los voluntarios universitarios llevarán a cabo nuestro ya tradicional campamento de verano, este año con los niños de la aldea de Gashikanwa; y el grupo de jóvenes profesionales impartirá en agosto un curso intensivo de inglés a los estudiantes de economía de la Universidad de Ngozi, una nueva iniciativa en la que llevamos tiempo trabajando.

Voluntarios: queremos daros la enhorabuena y deciros, en nombre de todos los que nos quedamos en Madrid, que nos dais un poco de envidia, por todo lo que todavía tenéis por descubrir, porque os vais a bajar del avión y os encontraréis por primera vez con ese paisaje que ya no olvidaréis, porque oiréis vuestros primeros “amahoros” y “muzungus”, porque os divertirá el ajetreo desordenado de Bujumbura y os impactará la calma del lago de Kirundo, porque conoceréis a Stany, a Mathias, al padre Apo, a Biri, a Inés, a Olivia y a las misioneras, porque probaréis el aguacate, el pili-pili, la cabra, los platanitos y la piña, porque aprenderéis vuestra primeras palabras en kirundi, porque vais a aprender en un mes lo que podríais no haber llegado a entender nunca; y sobre todo porque, por mucho que os contemos, lo que vais a vivir será una experiencia única y sólo vuestra, que superará todas las expectativas que podáis tener.

Creemos que las personas que forman parte de ASU son nuestro mayor valor, y creemos en las personas que como vosotros buscan implicarse para ayudar a los demás. Sabemos que esto os va a marcar para siempre, que vais a dar lo mejor de vosotros, que aun así no será nada comparado con lo que recibiréis, y que juntos vamos a hacer grandes cosas. Estamos felices de teneros con nosotros y deseando empezar a trabajar juntos.

Inés B, Lourdes, Javier G, Leticia, Ana BV, Irene, Tino, Saskia, Borja, Luis, Carlos, Inés M, Mila, Natalia, Rafa, Teresa, Ana BM, Javier S, Víctor, Miguel: ¡bienvenidos abagenzi!

Hacer voluntariado

Hacer voluntariado

“Lo único capaz de salvar a un ser humano es otro ser humano”.

Este directo mensaje del eslogan de la última campaña de Médicos sin Fronteras puede ser una muy buena forma de empezar a hablar de lo que es y lo que significa hacer voluntariado, ya que nos recuerda algo que en este mundo en el que todo parece poderse comprar se nos está empezando a olvidar: somos los únicos capaces de salvarnos entre nosotros, y el fin último de ayudar a otra persona desinteresadamente es aportar nuestro granito de arena para conseguirlo, y para a través de los demás salvarnos a nosotros mismos.

Porque aunque muchas veces no queramos aceptarlo, todos necesitamos que nos salven, de los problemas, de los malos días, de la tristeza, de los lunes, de la desesperación, de las envidias, de los enfados, del egoísmo, de la soberbia, de la avaricia, de la soledad… No hace falta irse al otro lado del mundo, sólo hay que pararse a mirar a nuestro alrededor  y ver cómo podemos ayudar a todas esas personas con las que nos cruzamos todos los días, y a las que muchas veces no dedicamos ni un minuto de nuestros pensamientos, ser más cercanos en este mundo que se empeña en distanciarnos, y hacer del voluntariado una manera de vivir.

Experiencia propia

Muchos de los que formamos parte de Asociación Solidaria Universitaria hemos tenido la gran suerte de viajar a uno de los países más pobres del mundo para trabajar como voluntarios, alejados de nuestras circunstancias habituales e inmersos en un universo nuevo del que hemos aprendido muchísimo y en el que personas increíbles nos han enseñado a ser más humanos, a mirar a nuestro alrededor con otros ojos, y a ser conscientes de los muchísimos privilegios que tenemos, pero también de las muchas carencias que necesitamos paliar. Desde que volvimos intentamos, no siempre con éxito, mantener esos valores y no olvidarnos de lo que una vez vivimos, para seguir con ese voluntariado que más que una actividad o un trabajo que se hace durante un periodo de tiempo es una forma de vida y de ser, muchas veces difícil de mantener, pero que siempre reporta grandes beneficios, y que aunque muchas veces se nos olvide o no seamos conscientes de ello, es el mejor camino para llegar a la felicidad.

Ahora está muy de moda el “positive thinking”, buscar todo aquello que es imprescindible para SER FELIZ, esa gran meta que aparece ante nosotros como un cartel luminoso y de la que todo el mundo parece tener las claves: hacer deporte, comer bien, mimarse, darse un capricho, emprender, dejar tu trabajo, reír más, salir más, leer más… y aunque todo esto es verdad parece que se nos ha olvidado el quid de la cuestión. Ya lo dijo la Beata Teresa de Calcuta, además de llevarlo con su vida a su máxima expresión: “si no se vive para los demás, la vida carece de sentido”, eso es lo que nosotros hemos tenido la oportunidad de aprender y la suerte de experimentar, que cuando das algo sin esperar nada a cambio es cuando más recibes, y eso es lo que queremos transmitir y mantener, y por lo que queremos seguir trabajando.

Urakoze cane

Gracias a todos los que nos ayudan y nos apoyan, ya que cada vez somos más, lo estamos consiguiendo, poco a poco llegamos a más personas, y estamos creciendo y alcanzando muchas de las metas que se plantearon al principio. ASU somos todos los que en algún momento hemos aportado nuestro granito de arena para sacar adelante nuestros proyectos, y por eso desde aquí mandamos un enorme “Urakoze cane” a todos los que hacéis que siga siendo posible.

Somos los únicos capaces de salvarnos entre nosotros, y el fin último de ayudar a otra persona desinteresadamente es aportar nuestro granito de arena para conseguirlo, y para a través de los demás salvarnos a nosotros mismos.

Canonización JPII y JXIII

Canonización JPII y JXIII

“Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo”. (Mt 5, 13-14)
Mensaje del Santo Padre JPII para la XVII Jornada Mundial de la Juventud.

¡Nosotros también hemos tenido representación durante la ceremonia de hoy!

Algunas de nuestras voluntarias han estado en la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II esta mañana en Roma ¡todas vuestras intenciones y colaboraciones con ASU han estado presentes en el Vaticano! Nos hemos acordado de todos aquellos que habéis sido participes, de una u otra manera, de todo lo que hemos hecho durante estos años.

Homilía Canonización JPII y JXIII

“En el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que San Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado.

Él ya las enseñó la primera vez que se apareció a los apóstoles la misma tarde del primer día de la semana, el día de la resurrección. Pero Tomás aquella tarde no estaba; y, cuando los demás le dijeron que habían visto al Señor, respondió que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creería. Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo en el cenáculo, en medio de los discípulos, y Tomás también estaba; se dirigió a él y lo invitó a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodilló delante de Jesús y dijo: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20,28).

Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaías, escribe a los cristianos: «Sus heridas nos han curado» (1 P 2,24; cf. Is 53,5).

San Juan XXIII y San Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresía del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.

Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; fue más fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Señor de la historia; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte la cercanía materna de María.

En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia había «una esperanza viva», junto a un «gozo inefable y radiante» (1 P 1,3.8). La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus discípulos, y de los que nada ni nadie les podrá privar. La esperanza y el gozo pascual, purificados en el crisol de la humillación, del vaciamiento, de la cercanía a los pecadores hasta el extremo, hasta la náusea a causa de la amargura de aquel cáliz. Ésta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Señor resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de él un reconocimiento eterno.

Esta esperanza y esta alegría se respiraban en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, como se nos narra en los Hechos de los Apóstoles (cf. 2,42-47). Es una comunidad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad.

Y ésta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante sí. Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisonomía originaria, la fisonomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos.

No olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia. En la convocatoria del Concilio, San Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; fue el Papa de la docilidad al Espíritu.

En este servicio al Pueblo de Dios, San Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene.

Que estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos años de camino sinodal, sea dócil al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia. Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama”.