¿Cómo juzgar si aquel viaje tuvo un impacto real en nuestras vidas?

¿Cómo juzgar si aquel viaje tuvo un impacto real en nuestras vidas?

“Hace ya casi siete años del día en que un grupo de por entonces desconocidos pisamos tierras africanas por primera vez ¿Cómo valorar si fue un buen viaje de voluntariado más allá de haber ayudado mucho y haberlo pasado muy bien?¿Cómo juzgar si aquel viaje tuvo un impacto real en nuestras vidas?”

Queremos compartir el testimonio de Carlos en MapAyuda.org, para que cada uno pueda valorar si la ilusión que teníamos en aquellos días por la aventura que empezaba, y la que mantenemos hoy en día trabajando en los mismos proyectos, os anima a dar el paso de dedicar parte de vuestro tiempo a los demás… ¡Gracias Bobi!

Hace ya algún tiempo que no voy por Burundi. Cuando fui invitado a relatar mis experiencias en MapAyuda, la verdad es que me pilló un poco por sorpresa, ya que no sabía hasta qué punto mis viejos recuerdos podrían resultar de utilidad a nadie. Tras darle alguna que otra vuelta al asunto y estar a punto de declinar la invitación un par de veces, pensé que el poco –y único- valor añadido que podría tener mi testimonio podría ser el de darle algo de perspectiva al voluntariado que se lleva a cabo en ASU. Eso es lo que he intentado en estas breves líneas, probablemente sin éxito, así que vayan mis disculpas por adelantado.

Es habitual escuchar en el mundo del voluntariado frases del tipo “fue el viaje que cambió mi vida”, “he recibido mucho más de lo que he dado” o “qué sería del océano sin mi gota”. Casi todos las hemos pronunciado más de una vez, generalmente al poco de regresar a nuestros hogares, dejándonos llevar probablemente por la emoción del momento. Lamentablemente, es muy habitual también que esas frases desaparezcan de nuestras vidas con la misma rapidez con la que llegaron. Un álbum olvidado en Facebook con unos cuantos likes, un renglón al final de nuestro currículum y una buena historia que contar en las copas de los próximos años; yo el primero, lo reconozco.

No dudo que todo viaje de voluntariado sea una vivencia única, ni tampoco que ningún viaje sea mejor que otro o que resulte casi imposible no volver trasformado de una experiencia así. Es indiscutible que nadie juzgar el verdadero impacto de un viaje de voluntariado en nuestras vidas mejor que uno mismo. Pero también es cierto que los hechos suelen pesar generalmente más que las palabras: si tu vida ha cambiado de verdad, tus actos serán la mejor expresión de ese cambio; si es cierto que estás en deuda por todo lo recibido, probablemente estarás más ocupado en devolver esa deuda que en pregonarlo a los cuatro vientos.

Pronto se cumplirán siete años desde que un grupo de por entonces desconocidos pisamos tierras africanas por primera vez. ¿Cómo valorar si fue un buen viaje de voluntariado más allá de haber ayudado mucho y haberlo pasado muy bien? ¿Cómo juzgar si aquel viaje tuvo un impacto real en nuestras vidas? ¿Cómo saber si soy imparcial recomendándolo o desaconsejándolo?

No es fácil hallar una respuesta clara. Probablemente, la única forma de saberlo sea analizando cómo afectó aquel verano a nuestras vidas transcurridos esos siete años desde entonces, que no es poca perspectiva, y, en cualquier caso, es toda la que tenemos. Vayamos uno por uno. A Mena, Álvaro y Mamen no les cuento, ellos ya habían estado en Burundi antes así que estaba claro que el mensaje les había calado hondo. Jabato y Santi fueron varias veces más a Burundi, acompañados, con los años, por varias de sus hermanas. Santi, además, también anduvo de voluntario en Sierra Leona y en Perú. También Celia y Bea, quienes aprovecharon sus últimos veranos antes de dar comienzo a sus vidas laborales para repetir la experiencia. Mención especial a Carlos, quien enfocó su carrera de medicina hacia las enfermedades tropicales y desde hace tiempo ejerce en Camerún. Y qué decir de Gaspar, del cual ya pierdo la cuenta de cuántas veces ha estado en Burundi, Sierra Leona o Nicaragua y que desde hace años dedica el poco tiempo libre que le deja la arquitectura en dirigir la ONG junto a su querida Marga y en engañar a sus hermanos pequeños para que se sumen al proyecto.

La última de mis intenciones sería poner ningún tipo de medalla a estos voluntarios, que tan solo se dejaron llevar por sus ganas de ayudar y que además no habrían cambiado estas experiencias por nada del mundo. Por otra parte, es difícil saber cómo habrían sido nuestras vidas sin aquella experiencia, por lo que resulta imposible determinar si Burundi fue el detonante de todo lo que vino después. Lo único que sé es que siete años después, y pese a lo llovido, todos seguimos involucrados en ASU con la misma o más ilusión si cabe que aquella tarde de junio en la terraza de un irlandés hoy desaparecido de la calle Almagro…

¿Casualidad? Tal vez. O tal vez no. Os invito a ver el siguiente vídeo:

Podéis encontrar toda la información relativa a nuestros campamentos de verano en nuestra web. En resumen, la información más reseñable es la siguiente: ¿Dónde? En Granada (Nicaragua) y en Ngozi, Kirundo y Bujumbura (Burundi). ¿Cuándo? Un mes en verano (julio y agosto). ¿Número de voluntarios? Entre 15 y 25, seleccionados atendiendo a los méritos del trabajo realizado durante el año en Madrid y de una entrevista personal. ¿Tipo de voluntariado? El voluntariado de ASU se centra en llevar a cabo distintas actuaciones sociales y humanitarias. El proyecto se centra en la organización de un campamento para niños, que incluye refuerzo escolar, comedor, juegos y actividades deportivas. Además, se llevan a cabo muchas otros proyectos, como la impartición de cursos de inglés en la universidad o la colaboración en los hogares de las Misioneras de la Caridad, atendiendo a bebés huérfanos y personas en exclusión social. ¿Perfil de los voluntarios? ASU se caracteriza por su espíritu abierto y por la heterogeneidad de las personas que la componen. A lo largo de estos años, hemos tenido la suerte de contar con gente de todo tipo de perfiles y edades, siendo nuestro único rasgo común las ganas de ayudar. Otra información de interés: Necesario visado (in situ) y vacunas para Burundi. Enhorabuena y muchas gracias a MapAyuda por una idea tan brillante y original como es esta plataforma, que sin duda ayudará a muchos voluntarios a encontrar su camino.

Reconstrucción letrinas Ndava

Reconstrucción letrinas Ndava

Terminamos el pasado mes de marzo con noticias tristes desde Burundi. Las letrinas de la escuela en Ndava, que ya está próxima a dar por finalizada la ampliación, se han derrumbado por unas riadas y hace falta su reconstrucción urgente. Es un proyecto importante y muy necesario para que los 900 niños y niñas puedan tenerlas disponibles durante su formación en el colegio.

Como decíamos en nuestro calendario de este año “La fe hace todas las cosas posibles. El amor, las hace más fáciles“.

Durante los próximos días 6, 7 y 8 de mayo, estaremos presentes en la obra de teatro “No molestar”, organizada un año más por La Compañía, para intentar abordar este nuevo proyecto. Las entradas anticipadas no durarán muchos días así que os pedimos por favor que las compréis cuanto antes ¡risas aseguradas!

La obra será en el colegio El Recuerdo durante los tres días, viernes 6, sábado 7 y domingo 8. Más información y entradas en el siguiente link las podéis comprar en nuestro evento de la web, o en en el evento de Facebook Teatro benéfico “No molestar”.

¡Muchas gracias a todos por la difusión! Vamos a conseguir reconstruir esas letrinas 💪🏽

Afterwork “Voices for Burundi” ¡Gracias!

Afterwork “Voices for Burundi” ¡Gracias!

Antes que nada ¡mil millones de gracias! Lo del jueves pasado fue emocionante, ver cómo reaccionasteis ante nuestra propuesta para ayudar a los demás fue demasiado… más aun cuando el viernes a primera hora recibíamos este mensaje de una voluntaria ¡GRACIAS A TI!

Hoy me levanto contenta y feliz por la buena noche que pasamos ayer riendo mientras ayudábamos a los demás. Es precioso ver como un grupo de jóvenes se unen por una buena causa, ver que hay gente cuya ambición por ayudar a los demás mueve masas.

Hay épocas en las que simplemente te dejas llevar por la corriente y no te paras ni un minuto a pensar si estás haciendo lo correcto, si te estás esforzando lo suficiente. Tengo la inmensa suerte de contar con un grupo de amigos, tanto mis compañeros de viajes a Burundi, como el resto de voluntarios y amigos de voluntarios que he ido conociendo estos últimos años, que con su buena voluntad, su felicidad, y su espíritu de compañerismo, me van recordando que es importante recapacitar, pensar y volver a empezar. Con las mismas o con más ganas.

Hoy no escribo para dar gracias por haber vivido Burundi. Burundi fue sin duda un antes y un después en mi vida. Me tocó de pleno el corazón y me llevo experiencias, momentos, personas, y recuerdos para siempre. Me llevé una nueva forma de ver la vida. Pero hoy, doy gracias por esas personas tan BUENAS que te hacen querer ser mejor. Doy gracias a todos los que gestionan y coordinan ASU, por tener esa ambición por hacer de todo algo mejor. Por sus ideas, su esfuerzo, su tiempo, y sus ganas. Y por supuesto a todos los voluntarios que trabajan duro y dedican sus vidas y su tiempo a los demás. Y es que si das el paso, te das cuenta de que con cambiar al menos un poquito la vida de alguien a mejor, ya ha merecido la pena.

Este pasado jueves 18 de febrero tuvo lugar el Afterwork “Voices for Burundi”, en La Cocina RockBar, con la actuación de Gentleman Clef, Nacho Sánchez Sierra a los platos y la participación de un montón de marcas que quisieron formar parte del proyecto. Gracias una vez más a todos por venir y colaborar con nuestros proyectos, mención especial a las marcas que quisieron formar parte de ello Capicua Collection + LAPIKO + Mr.Boho + Colovrs + Men&Barley + BlueBanana + DIDAI shoes + Mahé + Malmok 7m + #ASUrunners ¡mil millones de gracias!

Todo lo recaudado irá íntegramente destinado a los proyectos que Asociación Solidaria Universitaria (ASU ONG) lleva a cabo a lo largo del año en las ciudades más pobres de Burundi, dando soporte y ayuda para el abastecimiento de medicinas a hospitales, impartiendo cursos en la universidad, organizando campamentos o construyendo pozos y escuelas… ¡este verano estará acabada la ampliación en la que 950 niños y niñas podrán recibir educación a diario!

Ya podéis ver todas las demás fotos en nuestro álbum de Facebook.

Ese “tercer”, pero tan bonito, mundo

Ese “tercer”, pero tan bonito, mundo

Nos encanta seguir viendo que lo vivido en Burundi, haya pasado el tiempo que haya pasado, sigue en la retina y memoria de nuestros voluntarios. Queremos compartir el testimonio de Lourdes, que recientemente ha sido publicado en MapaAyuda.org para que sigamos, como ella misma dice, ayudando desde este “primer mundo” desde el que podemos hacer grandes cosas por ayudar a ese “tercer” y tan bonito mundo ¡Gracias!

Desde niña he participado en diversos voluntariados en Córdoba, ciudad de la que provengo, pero siempre tenía el “runrún” en mi interior por dar un paso más allá, un gran paso que me llevara a un gran proyecto de cooperación en un país desfavorecido… Pero nunca pensé que fuese en el verano de 2014 y en Burundi.

Todo surgió por casualidad, como suelen ocurrir las grandes experiencias en nuestra vida, allá por el mes de abril de ese mismo año. Comentaba con un amigo del trabajo mis ganas de formar parte de un proyecto de cooperación. Él me habló de ASU y de que justo había quedado para tomar un café con uno de los fundadores de la ONG. Me apunté a ese café. Me habló sobre ASU, sobre los proyectos y sobre el procedimiento a seguir si quería participar. No me lo pensé. En ese momento empezó mi experiencia en ASU.

Yendo al grano…

Los proyectos que se desarrollan en Burundi suelen hacerse en el mes de julio pero aquel verano, al ser un grupo numeroso de jóvenes trabajadores cuyas vacaciones eran en el mes de agosto, se había decidido hacer un proyecto en julio y otro en agosto para nosotros (aunque éste de 3 semanas), cada uno formado por 12 o 13 voluntarios.

La primera fase del proyecto se realizaría en la primera quincena del mes y tendría como centro de operaciones la ciudad de Ngozi donde se realizaría un campamento de verano para niños, tanto hutus como tutsis de entre 6 y 14 años. En este campamento se impartirían distintas clases como dibujo, idiomas, música, higiene,… además de un comedor. En nuestro caso, esta primera fase sería sustituida por la organización e impartición de clases de inglés a 160 alumnos de la Universidad de Ngozi. Este curso trataba de afianzar el nivel de inglés de los estudiantes para que pudieran, en un futuro cercano, entablar contacto con entidades u organizaciones que les permitan un mejor futuro profesional.

Los meses previos a nuestro viaje estuvimos preparando el curso pero había muchas cosas que desconocíamos: el nivel que tendrían nuestros alumnos, disponibilidad de aulas para hacer distintos grupos, recursos, etc. Por ello, decidimos dividirnos en dos niveles y buscar material para cada caso contemplando distintas hipótesis. Al llegar allí, vimos que había grandes diferencias entre unos y otros y que sólo contábamos con dos aulas por lo que seguimos con nuestro plan inicial de hacer dos niveles. Al ser muchos voluntarios, podríamos organizarnos para volcarnos con aquellos que más dificultad tuvieran.

Esta primera etapa fue muy enriquecedora. Durante las clases, tratábamos de hacer grupos de conversación en los que cada uno comentaba sus inquietudes o aspiraciones. Aprovechábamos ese momento para entender la situación por la que estaban pasando, para saber de qué forma podíamos ayudarles y para que ellos también entendieran que, pese a que nosotros veníamos de un país desarrollado, nada nos había sido dado ya que si teníamos un trabajo, también había sido fruto de nuestro esfuerzo. Fue bonito ver cómo en la clausura del curso uno de los sentimientos más comunes que surgía entre ellos eran las ganas de seguir aprendiendo inglés y de formarse para poder luchar por su país teniéndonos a nosotros como ejemplo. A día de hoy seguimos manteniendo el contacto con muchos de ellos via email.

Por las tardes solíamos aprovechar para, además de preparar las clases, visitar algunas de las aldeas cercanas o ir al hospital. Solíamos hacer juegos, cantar, poner alguna película con un pequeño reproductor que nos habíamos llevado (¡fliparon al ver el libro de la selva, no paraban de reír tanto madres como niños!), darles ropa, útiles para el hospital que habíamos recopilado los meses previos (como biberones o leche en polvo), o los ansiados balones de fútbol.

La segunda parte del viaje tiene sede en la ciudad de Kirundo, al norte de Burundi, junto a la frontera con Ruanda. Allí se trabaja en el hogar de las Misioneras de la Caridad (congregación de la Beata Teresa de Calcuta) con huérfanos, enfermos y ancianos. Además como en cualquier otro lugar del mundo, existen personas con deficiencias físicas y psíquicas, enfermas y absolutamente dependientes de las que nadie se hace cargo y tienen un nivel de abandono impensable en nuestro mundo “desarrollado”.

La increíble labor de las Misioneras, que entregan cada minuto de su vida para hacer más agradable la vida de los demás, nos hace recibir una lección difícil de olvidar al colaborar directamente en distintas actividades:

  • Cuidado de más de 100 bebés y niños huérfanos o abandonados de entre cero y dos años (darles de comer, bañarles, cuidado médico por parte de los estudiantes de medicina)
  • Cuidado de los ancianos, disminuidos psíquicos y físicos, leprosos…
  • Mantenimiento de las instalaciones (limpieza, pintado y desinfectado de cunas)
  • Llevar a cabo una labor de enfermería básica con gente que se acerca hasta el hogar de las Misioneras para recibir curas por cortes, infecciones, mordeduras…
  • Llevamos comida, sobre todo leche en polvo, para los bebés y medicinas para contribuir con la labor de estos hogares.

Terminaremos el viaje colaborando los últimos días en el hogar que tienen en Bujumbura, la capital de Burundi.

Esta segunda etapa de nuestro viaje era bien distinta, aunque no menos bonita, ya que haríamos trabajos más físicos y manuales. Tanto las Misioneras como las voluntarias que allí había eran extraordinarias, siempre alegres, sacando sonrisas y volcadas al 100% en su labor. Eso sí, nunca te dirían qué hacer ni saldría de ellas decirte cómo puedes ayudarlas. Eras tú quien tenía que ser proactivo, fijándote en cómo ellas hacían las cosas para poder hacerlas tú: cambiar pañales, dar de comer, limpiar cunas y sábanas, hacer juegos tanto con niños como con ancianos que no entendían nuestra lengua, etc.

Es difícil explicar y plasmar en papel todo lo que te aporta a nivel personal una experiencia como esta. Ver desde tan cerca la pobreza extrema, el sentimiento de supervivencia diaria por no saber lo que será de ellos mañana, el poco valor que puede tener la vida de una persona o conocer el verdadero significado de necesidad… y siempre con una sonrisa. Todo ello hace que te plantees muchas cosas y bueno, es cierto que en 3 semanas o 1 mes al año que visites un país poco puedes hacer pero el verdadero proyecto de cooperación está a tu vuelta, desde este “primer mundo” desde el que podemos hacer grandes cosas por ayudar a ese “tercer” y tan bonito mundo.

Muchas gracias, urakoze cane, tingki yabaia.

Muchas gracias, urakoze cane, tingki yabaia.

Queridos amigos,

Con este 2015 ya casi terminado, desde ASU queremos compartir y agradecer todos los resultados que este año nos ha dejado y que han sido posibles gracias a todos los que, como tú, nos habéis ayudado. Además no queríamos dejar pasar la oportunidad de felicitaros las Fiestas y desearos buena entrada de año.

Este año comenzó en realidad con el inicio del curso pasado, en el que tuvimos algunas novedades y muchos proyectos nuevos, una apuesta por seguir innovando para ayudar y concienciar cada día a más jóvenes.

Como todos los años, los eventos han supuesto un pilar importante en la actividad de la ONG. Comenzamos en las Navidades con nuestro tradicional teatro benéfico para recaudar fondos para Burundi, esta vez fue en el colegio Maravillas con la representación de la obra “Cuatro corazones con freno y marcha atrás”, en febrero ayudamos en la organización (se lo curraron una barbaridad y todo el mérito es suyo y solo suyo) del Festival Solidario Elías Ahuja, en el que cantaron varios artistas muy conocidos del panorama español, organizamos también un Afterwork Solidario en “La Bombilla”, en el que además de pasarlo muy bien, algún afortunado se llevó un crucero en velero, Leegs Indeed organizó un concierto benéfico para recaudar fondos para el proyecto de verano y que esperamos repetir pronto ;)…

Según transcurría el año y los diferentes proyectos crecían y se desarrollaban, con una de las grandes novedades #ASUrunners, un proyecto creado para dar difusión, recaudar financiación por medio del deporte y concienciar a los jóvenes de la importancia de llevar una vida saludable y ayudar en la medida de sus posibilidades, empezamos a participar en más carreras: carrera por África, la monumental de Segovia, Hospital del niño Jesús, Ponle Freno, completando la temporada con dos grandes hitos, la maratón de Madrid el 24 de abril y con Tino, nuestro punta de lanza del equipo, recorriendo la nada desdeñable cantidad de 88 km en el Ehunmilak Ultra Trail de julio.

A largo del año también hemos continuado con las charlas formativas, con las que hemos tratado temas de interés general pero que han permitido a todos los asistentes pensar un poco sobre el tema propuesto, hemos ampliado y continuado la labor de voluntariado regular en Madrid, además de Proyecto Encuentro y las Misioneras de la Caridad, este año estamos ayudando también en una casa de las Hermanitas de los Pobres en Madrid, nos entrevistaron en RNE, RTVE y ABC, fuimos invitados a participar en el Solidariun 2015 de la Universidad de Navarra, asistimos a una recepción en la embajada belga para potenciar la ayuda y conexión de las ONGs españolas con África, algunos de nuestros voluntarios han anunciado su inminente boda y hasta ¡ha nacido alguno hijo de voluntarios de ASU! Time flies.

Este año 2015 ha sido muy especial por todos estos motivos, pero especialmente por cuatro que nos llenan de especial orgullo y nos obligan a agradecemos todavía más vuestro apoyo, ayuda y ánimos continuos.

– Durante el mes de febrero fuimos galardonados en la II Edición de los Premios al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña, por el proyecto de la escuela en Burundi. Gracias a la dotación económica del premio hemos podido ampliar la escuela y terminar las obras de manera definitiva. Desde este pasado mes de septiembre está funcionando a pleno rendimiento y cerca de 900 niños reciben educación primaria a diario.

– A lo largo del mes de marzo se puso en contacto con nosotros Amaia, de Mar de Gotas, para ofrecernos colaborar en “El Camino contra el Hambre” un proyecto interesantísimo con el que pretendía proponer retos y actividades para recaudar fondos y luchar contra la desnutrición infantil en Burundi. Desde un primer momento vimos en Amaia la misma ilusión que nosotros tenemos por ayudar a Burundi, así que no tuvimos otra opción que ponernos manos a la obra ¡gracias! Cada gota en el océano cuenta.

– Durante el verano, iniciamos proyectos en un país y un continente nuevo, América nos esperaba y Nicaragua y va ser nuestro punto de partida. El proyecto más numeroso hasta la fecha, 31 voluntarios nada más y nada menos, desarrolló diferentes proyectos trabajando en las mismas áreas de estos pasados años, educación y sanidad. Realizamos diferentes campamentos de verano, apoyo en escuelas primarias, refuerzo escolar después de las clases, colaboraciones con las Misioneras de la Caridad de Granada, y sobre todo llevamos hasta Nicaragua lo que siempre hemos tratado de llevar dónde hemos trabajado: esperanza, alegría y el aliento de todos los que formamos ASU y todos los que nos ayudáis durante el año.

– Ya casi terminado el año y debido al volumen que empiezan a coger los proyectos, y para poder desarrollar cada vez más y llegar cada vez a más gente, hemos firmado un convenio de colaboración con Cooperación Internacional ONG, que nos permitirá desarrollar proyectos cada vez más ambiciosos y con mejores resultados. ¡Estamos deseando que podáis ver los frutos de esta colaboración!

Por todo esto, desde ASU, cerramos un año más con la sensación de haber crecido y trabajado en nuestros objetivos, colaborando al desarrollo social de Burundi y Nicaragua y facilitado a jóvenes universitarios, y a todos aquellos que así lo desearan, la posibilidad de ayudar a los que más lo necesitan. En nombre de todo el equipo os queremos volver a agradecer, de todo corazón, vuestro apoyo y colaboración.

Queremos también aprovechar esta letras para para desearos, a vosotros y a los vuestros, que estáis pasando una muy Feliz Navidad, ojalá que podáis disfrutar de estas fechas acompañados por vuestros seres queridos y que en el 2016 se cumplan todos vuestros deseos ¡Salud, amor y trabajo!

Equipo ASU ONG