Somos una pequeña gota de agua en un inmenso océano

Somos una pequeña gota de agua en un inmenso océano

“Somos una pequeña gota de agua en un inmenso océano” así comienza el testimonio que Paco, uno de los voluntarios que formó parte del pasado Proyecto Nicaragua durante el mes de julio nos acaba de hacer llegar. Y cuanta razón tiene, tan solo somos una pequeña gota en el mar, pero, como decía la Madre Teresa, el mar sería menos si le faltara esa gota.

No queríamos dejar pasar la oportunidad de compartir con todos vosotros su testimonio, para que vosotros también podáis comprobar lo que nosotros ya preveíamos, que los voluntarios llevarán siempre en el corazón a toda la gente que ayudaron y conocieron, y que fueron queriendo cambiar sus vidas y les han tocado en lo más profundo ¡Gracias a ti Paco!

“Somos una pequeña gota de agua en un inmenso océano”… a veces nos gusta pensar que el mundo gira a nuestro alrededor, que todo el mundo es feliz porque nosotros lo somos y no vemos más allá de nuestros horizontes limitados. Quizás sea verdad, en cierta medida.

Me gustaría contarte a ti una experiencia. Una de esas ocasiones en las que no sabes si llegar al vacío y asomarte más allá. De cambiar tu mundo por otro. De cambiar tu vida. Permíteme que te cuente mi experiencia personal, y para eso me remontaré al comienzo.

Era todavía Semana Santa y me llegó a través de un familiar, un comentario de un cura al que un seminarista le había “fichado” para un campo de trabajo en Burundi. Vamos, que de carambola me llegó la información de un voluntariado que se haría en el mes de Julio. Ya había tenido la suerte unos años antes de ir a otro campo de trabajo en Kenia con el colegio y me había quedado con ganas de más. Aquel voluntariado terminó y acto seguido comencé la universidad. Los recuerdos se enfriaron con la vuelta a la rutina. Pero había quedado una semilla, una experiencia que me llevó a apuntarme de cabeza a este plan con una organización desconocida… ASU.

El viaje comenzó con las charlas de información, la gente no se conocía y había dudas. Pero algo nos impulsaba a seguir y a implicarnos en ello. Cuando llevamos un mes de preparación nos llega una mala noticia: Burundi está en una situación un poco problemática y por seguridad no iremos allí. Se cambia el destino a Nicaragua. La gente estaba ilusionada por ir a Burundi… es África y todos sabemos la fascinación que nos produce ese continente. Para algunos es una decepción. Desde la asociación nos vuelven a preguntar si queremos seguir en el proyecto aunque ya no sea en África. Y una vez más algo nos mueve a lanzarnos a lo desconocido, aunque no sea lo que hubiéramos previsto o imaginado. La decepción se convierte de nuevo en oportunidad.

 

Pasan los meses de preparación y el viaje ya está más cerca, ya nos vamos conociendo algo más. Hay algunos que incluso ya tienen encargos y la gente les “pone cara”… los jefes, los del botiquín, encargados de viajes… Todo es ilusionante y a la vez un poco abrumador, ¡Nos vamos a Nicaragua! Después de las despedidas, últimos planes y barbacoas nos montamos en el primero de los aviones que nos llevarán hasta allí. Dejamos nuestro mundo para entrar al suyo. ¿Al de quién? Al de gente que no conocemos, pero que de alguna manera nos serán familiares.

Al llegar a Granada nos damos cuenta que vamos a tener que adaptar a las condiciones de vida de allí. Comida a base de arroz con frijoles, duchas con cubo de agua (sí, sólo uno), lavandería manual (como nos acordaremos del mágico jabón lagarto). Aquí cuando abres el grifo no siempre sale agua. He de reconocer que afrontaba este viaje desde el punto de vista de quien ha hecho un voluntariado antes. Te crees que has vivido de todo y que no te vas a sorprender tanto. Ya había vivido esas condiciones de vida en África.

Pero me olvidaba de algo muy importante. Algo que me iba a sorprender y cambiar de punto de vista. Las personas. Por mucho que creas que has visto todo cuando conoces a gente de estos países te das cuenta de las muchas cosas que nos sobran en el primer mundo. Las cosas tapan a las personas, no nos dejan verlas bien y ayudarlas de verdad. Una vez más el mundo nos da un vuelco y nos pone panza arriba. ¿Cómo podemos ayudarles? La respuesta nos la dan unas personas que nos han enseñado mucho, las Misioneras de la Caridad: No necesitan tanto nuestro dinero como nuestro cariño. No cosas grandes, sino cosas pequeñas con mucho amor.

Una vez te das cuenta de esto la vida cambia radicalmente. Te das al 100% a los demás, te vacías… y acabas lleno. Y ellos lo saben, cuanto no te guardas nada y les ayudas responden. Sonríen con esas sonrisas que se graban en la retina. Sus ojos nos miran alegres. Desde lo más profundo de sus corazones están agradecidos. ¡Es increíble lo poco que se necesita para hacer felices a los demás! Con jugar con ellos, enseñarles a leer, escucharles e interesarte. Se suceden los días y las anécdotas. Historias que nos unen como grupo hasta ser una familia. Te apoyas en los demás y ellos cuentan contigo para seguir adelante. Una familia que está en España, Burundi, Nicaragua, en todas partes. Sabes que estás viviendo algo grande y no quieres que acabe.

Pero se acaba y llega el momento de volver. Nunca pensé que nos llegaríamos a encariñar tanto de gente que no conocíamos hace nada. ¿Quién sabe si algún día volveremos a vernos? Si algo sé es que les llevaremos en el corazón para siempre, fuimos queriendo cambiar su vida y nos han tocado en lo más profundo. Y lo que hemos vivido no se quedará con nosotros sino que pasará a nuestros conocidos para que ellos también lo vivan. La verdadera aventura no ha hecho más que comenzar.

Gracias ASU de todo corazón.

ASU ONG galardonada en la II Edición de los Premios al Voluntariado Universitario

ASU ONG galardonada en la II Edición de los Premios al Voluntariado Universitario

Y por fin llegó el gran día. El pasado 21 de abril, la Fundación Mutua Madrileña, en un solemne acto presidido por el ministro de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso, y el presidente de la Fundación, Ignacio Garralda, reconoció las mejores iniciativas solidarias impulsadas por los jóvenes universitarios.

El acto, cargado de una gran ilusión, emotividad y compromiso con los más desfavorecidos, se celebró en el marco de la entrega anual de Ayudas Sociales de la Fundación Mutua Madrileña, en el que la entidad repartió un total de 650.000 euros que se destinarán a financiar 37 proyectos de acción social. Estos proyectos tienen como fin mejorar la calidad de vida de jóvenes en riesgo de exclusión social, personas con discapacidad, menores con problemas de salud, luchar contra la violencia de género e impulsar iniciativas de cooperación al desarrollo.

Aquí os dejamos las instantáneas que muestran el momento en el que los jóvenes de los proyectos ganadores de la II Edición de los Premios al Voluntariado Universitario recogen los merecidos galardones. ¡Enhorabuena a todos y la mayor de las gratitudes por vuestro trabajo!

Centro de Acompañamiento Bokatas

Elena Terry, voluntaria del proyecto “Centro de acompañamiento”, de la Asociación Bokatas

ASPANION

Alba García, voluntaria del proyecto “Voluntariado hospitalario para niños ingresados”,

de la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de la Comunidad Valenciana (ASPANION)

Desppiértate Down Lleida

Ángela Cabrera del proyecto “Despiértate”,  que desarrolla la Asociación Síndrome de Down de Lleida

Mulleres Colleiteiras

María Alonso, voluntaria del proyecto “Mulleres colleteiras”, impulsado por Arquitectos sin Fronteras 

y estudiantes de Arquitectura de la Universidad de A Coruña

Asociación Solidaria Universitaria

Gaspar González-Palenzuela Gracia, responsable del proyecto y comunicación del proyecto 

“Ampliación de la escuela de Ndava en Burundi”, promovido por Asociación Solidaria Universitaria

Casa de la Juventud_Pueblos Unidos

Aurora Gallardo, voluntaria del proyecto “Casa de la Juventud”, de la Fundación San Juan del Castillo

Algunos de nuestros voluntarios no quisieron perderse el evento, y estuvieron presentes en la torre de Cristal de la Mutua Madrileña, en representación de todos aquellos que durante todos estos años nos habéis ayudado y habéis hecho todo esto posible. Muchísimas gracias a todos lo que de una u otra manera habéis colaborado durante estos años con ASU, voluntarios, donantes, amigos, familia, asistentes a nuestros múltiples eventos… ¡Gracias a vosotros la escuela estará terminada este verano! Unos 900 niños y niñas podrán recibir educación primaria diaria, se dice pronto… ¡URAKOZE!

Esta entrada se publicó en el blog de premiosvoluntariado.com y contiene etiquetas con Arquitectos sin fronteras, Asociación Bokatas, Asociación Síndrome de Down de Lleida, Asociación Solidaria Universitaria, ASPANION, Fundación Mutua Madrileña, Fundación San Juan del Castillo, la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de la Comunidad Valenciana, Mutua Madrileña, Premios voluntariado Fundación Mutua Madrileña, Universidad de A Coruña, Voluntariado universitario.